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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS
"La Eucaristía es fuente
y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)
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Página de Pedro Sergio Donoso Brant
28 años en Internet
La edición de la Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y
Santoral es las más antigua de Internet, comenzó en el año 1998
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Este subsidio está publicado todos los días en el WEBen este ENLACE: MISA DIARIA
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WEB: www.caminandoconjesus.cl www.santateresadelosandes
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30-08-2026
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Edición Nº 10.808
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LITURGIA
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DOMINGO
XXII DURANTE EL AÑO
Piensas como los hombres
Cuando
Jesús presenta el plan del Padre sobre su propia vida –muchos padecimientos
y muerte en cruz –, Pedro se rebela y se pone a increpar a Jesús; se
escandaliza de la manera como Dios actúa, y se pone a decir que eso no
puede ser. ¿Acaso no es también esta nuestra postura muchas veces cuando la
cruz se presenta en nuestra vida?
Pero fijémonos en la
respuesta de Jesús a Pedro: « ¡Apártate de mí
vista, Satanás!». La expresión es tremendamente dura, pues Jesús le llama a
Pedro «Satanás». Y ¿por qué? Porque piensa como los hombres y no como Dios.
Pues bien, también nosotros tenemos que aprender a ver la cruz –nuestras
cruces de cada día: dolores, enfermedades, problemas, dificultades...– como
Dios, es decir, con los ojos de la fe. De esa manera no nos rebelaremos
contra Dios ni contra sus planes.
Vista la cruz con ojos
de fe no es terrible. Primero, porque cruz tiene todo hombre, lo quiera o
no, sea cristiano o no. Pero el cristiano la ve de manera distinta, la lleva
con paz y serenidad. El cristiano no se «resigna» ante la cruz; al
contrario, la toma con decisión, la abraza y la lleva con alegría. El que
se ha dejado seducir por el Señor y en su corazón lleva sembrado el amor de
Dios no ve la cruz como una maldición. La cruz nos hace ganar la vida, no
sólo la futura, sino también la presente, en la medida en que la llevamos
con fe y amor.
Para ver
la Reflexión completa de las 3 lecturas y el salmo de la Liturgia de este
domingo pinchar este link: (Enlace): PALABRA DE DIOS
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ANTÍFONA DE
ENTRADA Cfr. Sal 83.5
Ten piedad de mí,
Señor, porque te invoco todo el día. Tú, Señor, eres bueno e indulgente,
rico en misericordia con aquellos que te invocan.
ACTO PENITENCIAL
· Señor Jesucristo, tú llevaste por amor la cruz que nos
redimió. Señor, ten piedad
· Tú entregaste en la cruz tu vida por nuestra salvación.
Cristo, ten piedad.
· Tú resucitaste para garantizarnos la esperanza en la
vida. Señor, ten piedad.
Se dice
Gloria
ORACIÓN
COLECTA
Dios todopoderoso, de
quien procede todo bien perfecto, infunde en nuestros corazones el amor de
tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes en
nosotros lo que es bueno y lo conserves constantemente. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
PRIMERA
LECTURA Jer 20,7-9
Lectura del libro de Jeremías.
¡Tú me has seducido, Señor, y yo me dejé seducir! ¡Me has forzado y has
prevalecido! Soy motivo de risa todo, el día, todos se burlan de mí.
Cada vez que hablo, es para gritar, para clamar: “Violencia,
devastación!”. Porque la palabra del Señor es para mí oprobio y
afrenta todo el día. Entonces dije: “No lo voy a mencionar, ni hablaré más
en su nombre”. Pero había en mi corazón como un fuego abrasador, encerrado
en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no podía.
Palabra de Dios.
COMENTARIO: La Palabra de Dios ha seducido a Jeremías
y lo ha enviado a anunciar “violencia y devastación”. Dios lo ha “seducido
con su fuego devorador”. Esto representa para él una constante lucha con su
misión y con la fuerza irresistible de una palabra que atormenta, pero que
a la vez da vida.
SALMO Sal 62,
2-6. 8-9
R. Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.
Señor, Tú eres mi Dios,
yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne
como tierra sedienta, reseca y sin agua. R.
Sí, yo te contemplé en
el Santuario para ver tu poder y tu gloria. Porque tu amor vale más que la
vida, mis labios te alabarán. R.
Así te bendecirá
mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre. Mi alma quedará saciada como
con un manjar delicioso, y mi boca te alabará con júbilo en los labios. R.
Veo que has sido mi ayuda
y soy feliz a la sombra de tus alas. Mi alma está unida a ti, tu mano me
sostiene. R.
SEGUNDA
LECTURA Rom 12, 1-2
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.
Hermanos, yo los
exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una
víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que
deben ofrecer. No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario,
transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan
discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada,
lo perfecto.
Palabra de Dios.
COMENTARIO: San Pablo anuncia que el verdadero culto
es nuestra vida sintonizada y sincronizada con la voluntad de Dios. Por
tanto, el cristiano debe ser toda una ofrenda agradable y permanente a
Dios. Realidad que queda explícita en la ofrenda de la propia vida a través
de la liturgia.
ALELUYA Cfr.
Ef 1,17-18
Aleluya. El Padre de
nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestros corazones, para que podamos valorar
la esperanza a la que hemos sido llamados. Aleluya.
EVANGELIO Mt
16, 21-27
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús comenzó a
anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de
los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y
resucitar al tercer día. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo,
diciendo: “Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá”. Pero Él, dándose
vuelta, dijo a Pedro:
“Retírate,
ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus
pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres”. Entonces Jesús
dijo a sus discípulos: “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo,
que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la
perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le
servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar
el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre vendrá en la
gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de
acuerdo con sus obras”.
Palabra del Señor.
COMENTARIO: Pedro se resiste ante el anuncio de la
pasión y muerte que hace Jesús hace de sí mismo. A su vez el Maestro no se
contenta con mostrar la necesidad de sus propios sufrimientos, sino que
prepara a sus discípulos a aceptar, desde la misma perspectiva, una vida de
pruebas, manifestando hasta qué punto las apuestas por la fe, son aquí
decisivas.
CREDO
ORACION
UNIVERSAL
S. Ejerciendo nuestro
sacerdocio bautismal, elevemos nuestra súplica a Dios nuestro Padre.
· Oremos por todos aquellos que, en la Iglesia,
como el Profeta Jeremías, Jer 20,7-9 son tentados de abandonar el servicio.
- Que tu Palabra, Señor, los seduzca de nuevo, que queme su corazón como un
fuego abrasador.
·
Oremos por
todos aquellos que languidecen de dolor en una tierra sedienta, reseca y sin
agua. Sal 63,2 - Haz brillar sobre ellos, Señor, la aurora de su
liberación.
·
Oremos por
nuestra comunidad que reúne tu amor. - Te ofrecemos nuestras personas y
nuestras vidas Rom 12,1 en sacrificio santo, en adoración verdadera.
Dígnate aceptar, Señor, esta ofrenda.
·
Oremos por
cada una de nuestras familias. - Danos la fuerza, Señor, de tomar nuestra
cruz, Mt 16,24 de caminar en pos de tu Cristo
para tener parte en su Resurrección.
·
Pensando en
nuestra propia vocación personal, pidamos al Señor: - Haznos la gracia,
Señor, de perder nuestra vida Mt 16,25 dedicándola al servicio de nuestros
hermanos, a fin de salvarla para una vida eterna.
· Sedúcenos, Señor, por tu belleza, Jer 20,7 como
sedujiste al profeta Jeremías. Haznos sentir el poder de tu amor.
S. Dios nuestro Padre, se dice en el salmo:
"Tu amor vale más que la vida”. Sal 63,4 Concédenos comprender que
esta palabra es verdadera y que amarte vale más para nosotros que vivir. Entonces,
saciados por ese amor, cantaremos de gozo a la sombra de tus alas, Sal 63,8
por los siglos de los siglos.
ORACIÓN SOBRE
LAS OFRENDAS
Te pedimos, Dios
nuestro, que esta ofrenda sagrada nos alcance tu bendición salvadora y se
cumpla en nosotros lo que celebramos en esta liturgia. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
PREFACIO
DOMINICAL
ANTÍFONA DE
COMUNIÓN SAL 30,20
Qué grande es tu
bondad, Señor. Tú la reservas para tus fieles.
O bien:
Mt5,9-10
Felices los que trabajan
por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son
perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el
Reino de los cielos.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Saciados con el pan de
la mesa celestial, te suplicamos, Padre, que este alimento de nuestra
caridad nos fortalezca y nos impulse a servirte en los hermanos. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
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REFLEXIÓN BÍBLICA
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“El
que quiera seguirme”
Mt 16, 21-27
Autor:
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
1)
COMENZÓ JESÚS A
ANUNCIAR A SUS DISCÍPULOS QUE TENÍA QUE IR A JERUSALÉN PARA PADECER ALLÍ
Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos
que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho por parte de los
ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; Este entonces, no
significa en Mateo una proximidad inmediata, solo que a partir de esa época
es cuando Jesús comienza a anunciarles su muerte. Era un momento ya
oportuno. Había que corregirles a sus discípulos el concepto erróneo del medio
ambiente. Jesús no era el Mesías político nacionalista que los judíos y
ellos esperaban (Hech 1:6).
Jesús era el Mesías profético del dolor:
el “Siervo de Yahvé” de Isaías. Por eso les anuncia: Que éste es el plan de
Dios, para esto ha de ir a Jerusalén: “No puede ser que un profeta muera
fuera de Jerusalén” (Lc 13:33), y que allí será
condenado por “los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas” (Mateos),
además allí “sufrirá mucho” y será “entregado a la muerte.” Pero “al tercer
día resucitará.
2)
NO LO PERMITA
DIOS, SEÑOR; ESO NO TE PUEDE SUCEDER A TI
Entonces Pedro se lo llevó aparte y trató
de disuadirlo, diciéndole: “No lo permita Dios, Señor; eso no te puede
suceder a ti”. Pero Jesús se volvió y le dijo a Pedro: “¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu
modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!”
La respuesta de Jesús a Pedro es que no
sea para El un Satanás, el gran enemigo del reino. Por eso, la proposición de
Pedro, nacida de ignorancia y de afecto, era para el Señor un obstáculo de
seguirla, para no cumplir el mesianismo de dolor, que era el plan del
Padre. No es de extrañar en Pedro una dificultad para aceptar aquellas
profecías de Jesús. Pedro conocía y confesaba la mesianidad
de Jesús, pero algo deformada por los prejuicios rabínicos que el antes
había oído sobre un Mesías triunfador y nacionalista, entonces no le era
fácil aceptar la imagen de un Mesías doliente, humillado y crucificado por
los jefes de la nación. Así es como Jesús le hace ver que habla al modo
humano y, que elude el dolor.
3)
JESÚS DEBÍA
PADECER Y MORIR, ESE ERA EL PLAN DE DIOS
Jesús debía padecer y morir, ese era el
Plan de Dios, pero ese sufrimiento había de ser la causa de nuestra
salvación.
Como a Pedro, el no entendía las cosas de
Dios, y muchas veces a nosotros nos sucede lo mismo, del mismo modo, como le
sucedió a él, por no situarnos en el Plan del Padre, se nos hace difícil
entender sus obras. Tenemos necesidad de despojarnos de los criterios del
hombre y adoptar solo y únicamente el de Jesucristo, algo que se nos hace
difícil, pero es una tarea que debemos emprender.
4)
LA DOCTRINA DEL REINO, NOS EXIGE NEGARSE A UN MUNDO DE EXIGENCIAS
PERSONALES Y CÓMODAS
Expuesto el anuncio de la pasión y
muerte, ahora les advierte a los discípulos que han de imitarle. Luego que Jesús
había predicho a sus discípulos lo conveniente que era el que El sufriese
las calumnias de los judíos, que fuese muerto y que resucitase al tercer
día, no hace ver a todos de qué forma podemos participar de su gloria.
La primera enseñanza es que el hombre
renuncie a sí mismo, y esto, “El que quiera venir conmigo”. Y, además, que
tome su cruz y me siga. Lucas dice en su relato, “cargue con su cruz cada
día y se venga conmigo” (Lc 9; 23-26); La
doctrina del Reino, nos exige negarse a un mundo de exigencias personales y
cómodas. Es una vida moral nueva, que lleva consigo un sacrificio frente a
las cosas mundanas, pero que al final tiene su ganancia eterna. El
discípulo de Jesús ha de estar dispuesto a toda persecución y muerte. El
Reino le puede exigir esto. Pero al que ante el Reino tomase una actitud de
vergüenza por seguirlo, le aguarda el Hijo del hombre, presentado como Juez
del mundo, en su parusía, con la condena de avergonzarse de él.
5)
A LOS QUE QUIEREN
SEGUIRLO
Sin embargo, Jesús, bueno y piadoso, algo
natural en El, no quiso tener ninguno que lo sirviese como obligado, por el
contrario, hace que lo sirviesen espontáneamente y le agradeciesen el
poderlo servir. No obligando ni imponiéndose a nadie, sino persuadiendo y
haciendo el bien, esa es la forma como atrae a todos los que quieren venir,
diciendo: “El que quiera seguirme”. ¿Alguno de nosotros ha sentido este
llamado?, ¿Qué estamos dispuesto a responder si este llega a nuestro
corazón?
Cuando Jesús dice: que renuncie a sí
mismo, propone -a los que quieren seguirlo- su propia vida como modelo de
una vida perfecta, con una imitación fiel de su vida, según la medida de
nuestras fuerzas. Si alguno no renuncia a sí mismo, no se acerca al que
está sobre El. La renuncia a sí mismo, quiere decir el olvido absoluto de
lo pasado y la renuncia de la propia voluntad. Se niega a sí mismo uno
cuando la vida pasada en el mal se convierte en una vida buena y de nuevas costumbres,
especialmente en una vida de oración. Porque el que ha vivido la vida del
pecado deshonesto se niega a sí mismo cuando se vuelve a una vida sana. Del
mismo modo, se llama negarse a sí mismo abstenerse de cualquier clase de
pecado.
6)
3. QUE TOME SU
CRUZ Y ME SIGA
Y agrega Jesús: que tome su cruz y me
siga, o como dice Lucas: “Que cargue con su cruz cada día y me siga” es el
deseo de sufrir la muerte por Cristo, mortificándose por El mientras se vive
de paso en la tierra, es el estar dispuesto a enfrentar cualquier peligro
por dedicarse al Señor y no aficionarse a las cosas mundanas de esta vida,
es lo que se llama tomar su cruz. El que quiera seguir a Cristo no debe
huir el padecer por El. La cruz puede llevarse de diversos modos, con
ayuno, abstinencia y penitencia, es decir cuando sentimos pena por pecar,
pero también se lleva la cruz, cuando el alma se empapa de la compasión por
los demás.
7)
EL QUE QUIERA
SALVAR SU VIDA
Nos dice Jesús: “Pues el que quiera
salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la
encontrará”. Esto es, el que quiere vivir según esta el mundo y continuar
gozando de las cosas temporales que la vida terrenal ofrece, éste la
perderá, porque no la conduce a los términos expresado por el Señor en la
bienaventuranza. Y por el contrario, añade: “el
que pierda su vida por mí, la encontrará”. Es decir, el que menosprecia las
cosas terrenas y temporales, prefiriendo la verdad, la vida recta, el
trabajo solidario por sus semejantes, la incasable tarea por los derechos
del hombre entregados por Dios, la búsqueda de la paz, la vida según los
evangelios, aún exponiéndose a la muerte, en
otras palabras, pierde su alma por las enseñanzas de Cristo, más bien la
salvará.
8)
¿DE QUÉ LE SIRVE A
UNO GANAR EL MUNDO ENTERO, SI PIERDE SU VIDA?
A continuación
Jesús nos dice: “¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su
vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?” Como si dijese:
cuando alguno, considerando los placeres y los bienes presentes, rehúsa
sufrir y elige vivir de una manera cómoda y espléndida, si es rico, ¿de qué
le aprovechará todo esto, si pierde su alma? Pasan las grandezas de esta
vida y sus delicias como pasa una sombra.
Esta “vida” del texto evangélico no se
refiere a la simple pérdida de la vida física, sino de la “vida” eterna.
Constantemente el Señor, a la vez que nos invita a merecer la vida eterna, la
felicidad por siempre, nos enseña a menospreciar
las cosas de la tierra. Por ello robustece la humana debilidad, ofreciendo
un premio seguro y verdadero, por los sufrimientos y penalidades de la vida
presente.
9)
EL HIJO DEL HOMBRE
HA DE VENIR RODEADO DE LA
GLORIA DE SU PADRE
“Porque el Hijo del hombre ha de venir
rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles”. Jesús se
presenta aquí como dueño de la humanidad, como Señor de los ángeles, y viniendo
en la “gloria de su Padre.” Con todo lo cual se acusa su grandeza, su
trascendencia divina: “su gloria.” Aquella “gloria” del Señor que ahora a
Él se aplica (Jn 1:14).
En esa hora dará a cada uno lo que
merecen sus obras. Es entonces la responsabilidad personal es la que entra
en juego. Porque no es fácil tomar la cruz y seguir a Cristo, es un camino
duro, arduo, hay que estar dispuesto a cumplir con todo lo que el Señor nos
enseñó, hay que tener dispuesta la vida contra los sufrimientos, contra los
peligros y ofrecerse hasta la muerte. Así como lo han hecho muchos, dejar
lo conocido por lo desconocido, abandonar las cosas del presente, por las
futuras y del Reino prometido.
10) JESÚS DESEA QUE VAYAMOS TRAS DE EL
Pero El buen Maestro, para que ninguno se
deje abatir por la desesperación o el tedio, nos promete a continuación a
los fieles que lo veremos, pero él nos ha advertido: Yo les aseguro que algunos
de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo
del hombre como rey.
Nos enseña este fragmento del Evangelio,
que está en nosotros, el encontrarnos con el Señor, él ya nos ha dicho el
que quiera venir detrás de mí, Jesús desea que vayamos tras de Él, pero no
obliga a nadie a que le sirva, pero si espera que espontáneamente, tomemos
la decisión de servirle. Seguir al Señor, caminar con El, junto a Él,
sintiendo su presencia junto a nosotros, es un agradable caminar, es vivir en
paz espiritual y es una mano que nos saca del peligro en las turbulencias,
pero es necesario para seguir sus pasos, ser como El, empaparse de sus
sentimientos, y aceptar la voluntad del Padre, quien solo quiere lo mejor
para sus hijos.
El Señor les Bendiga
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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EL CAMINO DE LA
SALVACIÓN NUNCA PUEDE SER EL DE LA PERDICIÓN
Podemos releer el presente fragmento evangélico a la luz del
testimonio de Jeremías y la exhortación de Pablo y transformar la vida en
un sacrificio espiritual en constante discernimiento. Cristo, figura del
profeta perseguido (cf Mt 16,14:
«...otros que Jeremías»), después del discernimiento madurado en la soledad
del desierto y del reconocimiento de su mesianismo por boca de Pedro,
quiere abrir la mente de los apóstoles al sentido profundo de su misión,
según el oráculo del siervo sufriente de Isaías. El camino de la salvación
nunca puede ser el de la perdición, pues la desobediencia primera ha sido
reemplazada con la obediencia incondicional al designio divino, que ha
tomado cuerpo con la encarnación.
El Verbo hecho carne, una vez que asume la naturaleza humana y se
adentra en la maraña de la historia, tiene que acoger hasta el final la
trayectoria connatural de los acontecimientos humanos. En el caminar de su vida
ve reflejado el significado profundo de la existencia humana, llamada a
realizarse en la donación de sí misma. Y es en esta ofrenda, realizada en
la cotidianeidad de la vida, donde el hombre celebra el auténtico culto
espiritual.
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ORACION
(3)
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Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi
entendimiento, toda mi voluntad, todo mi haber y poseer. Vos me lo disteis,
a vos, Señor, lo torno. Todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad.
Dadme vuestro amor y gracia, que ésta me basta. (Ignacio de Loyola,
Ejercicios espirituales, 234).
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FUENTES DE LA PAGINA
ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO, LA
COPIA Y LA PUBLICACIÓN DE ESTA PAGINA, SOLO NO OLVIDE DE INDICAR EL AUTOR Y
LAS FUENTES DE ORIGEN
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La Página de la Misa Diaria, está preparada y es
enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio
de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les
ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando
gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o
Biblia de Jerusalén (SBJ),
(3)
Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini
y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M.
Magdalena ocd.
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