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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS
"La Eucaristía es fuente
y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)
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28 años en
Internet
Pedro
Sergio Donoso Brant
La edición
de la Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral es las más
antigua de Internet, comenzó en el año 1998.
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27-06-2026
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Edición Nº 10.744
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LITURGIA
DE LAS HORAS
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ANTÍFONA DE
ENTRADA Sal 27, 8-9
El Señor es la fuerza de su pueblo, es el baluarte de salvación para
su Ungido. Señor, salva a tu pueblo y bendice tu herencia; apaciéntalo y sé
su guía para siempre.
ORACIÓN
COLECTA
Concédenos, Señor y Dios nuestro, vivir siempre en el amor
y respeto a tu santo nombre, ya que en tu providencia nunca abandonas a
quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
LECTURA Lam
2, 2. 10-14. 18-19
Lectura del libro de las Lamentaciones.
El Señor devoró sin piedad todas las moradas de Jacob; derribó en su indignación
las fortalezas de la hija de Judá; echó por tierra y profanó el reino y sus
príncipes. Están sentados en el suelo, silenciosos, los ancianos de la hija
de Sión; se han cubierto la cabeza de polvo, se han vestido con un sayal.
Dejan caer su cabeza hasta el suelo las vírgenes de Jerusalén. Mis ojos se
deshacen en llanto, me hierven las entrañas; mi bilis se derrama en la
tierra por el desastre de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen sus
niños y pequeños en las plazas de la ciudad. Ellos preguntan a sus madres:
“¿Dónde hay pan y vino?”, mientras caen desfallecidos como heridos de
muerte en las plazas de la ciudad, exhalando su espíritu en el regazo de
sus madres. ¿A quién podré compararte? ¿A quién te asemejaré, hija de
Jerusalén? ¿A quién te igualaré, para poder consolarte, virgen hija de
Sión? Porque tu desastre es inmenso como el mar: ¿quién te sanará? Tus
profetas te transmitieron visiones falsas e ilusorias. No revelaron tu
culpa a fin de cambiar tu suerte, sino que te hicieron vaticinios falsos y
engañosos. ¡Invoca al Señor de corazón, gime, hija de Sión! ¡Deja correr
tus lágrimas a raudales, de día y de noche: no te concedas descanso, que no
repose la pupila de tus ojos! ¡Levántate, y grita durante la noche, cuando
comienza la ronda! ¡Derrama tu corazón como agua ante el rostro del Señor!
¡Eleva tus manos hacia él, por la vida de tus niños pequeños, que
desfallecen de hambre en todas las esquinas!
Palabra de Dios.
COMENTARIO: En un contexto
de total destrucción, el autor contempla la situación con ojos de profeta,
El mismo Señor que permitió el desastre, es el único salvador que puede
liberar de nuevo a su pueblo.
SALMO Sal 73,
1-7. 20-21
R. ¡No te olvides de tus pobres, Señor!
¿Por qué, Señor, nos rechazaste para siempre y arde tu indignación
contra las ovejas de tu rebaño? Acuérdate del pueblo que adquiriste en otro
tiempo, de la tribu que rescataste para convertirla en tu herencia. R.
Vuelve tus pasos hacia esta ruina completa: todo lo destruyó el
enemigo en el Santuario. Rugieron tus adversarios en el lugar de tu
asamblea, pusieron como señales sus propios estandartes. R.
Alzaron sus hachas como en la espesura de la selva; destrozaron de un
golpe todos los adornos, los deshicieron con martillos y machetes;
prendieron fuego a tu Santuario, profanaron, hasta arrasarla, la Morada de
tu Nombre. R.
Ten presente tu Alianza, porque todos los rincones del país están
repletos de violencia. Que el débil no retroceda lleno de confusión, que el
pobre y el oprimido alaben tu Nombre. R.
ALELUYA Mt 8,
17
Aleluya. Cristo tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras
enfermedades. Aleluya.
EVANGELIO Mt
8, 5-17
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Al entrar en Cafarnaúm, se acercó a Jesús un centurión, rogándole:
“Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre
terriblemente”. Jesús le dijo: “Yo mismo iré a sanarlo”. Pero el centurión
respondió: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas
una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que
un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes:
“Ve”, él va, y a otro: “Ven”, él viene; y cuando digo a mi sirviente:
“Tienes que hacer esto”, él lo hace”. Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo
a los que lo seguían: “Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel
que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de
Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino
de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a
las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes”. Y Jesús dijo al
centurión: “Ve, y que suceda como has creído”. Y el sirviente se sanó en ese
mismo momento. Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra
de éste en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se
levantó y se puso a servirlo. Al atardecer, le llevaron muchos
endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y sanó a todos
los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado
por el profeta Isaías: “Él tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí
nuestras enfermedades”.
Palabra del Señor.
COMENTARIO:
El centurión, además de pagano,
representaba a la potencia colonial de Roma; doble motivo para convertirse
en una persona desdeñable. Pero por su fe entra en la nueva comunidad y
crece como figura ejemplar.
ORACIÓN SOBRE
LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y de alabanza, y
concédenos que, purificados por su poder, sea de tu agrado el afecto de
nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE
COMUNIÓN Cfr. Jn 10, 11.15
Dice el Señor: Yo soy el buen pastor, y doy mi vida por mis ovejas.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Renovados con el
sagrado Cuerpo y Sangre de tu Hijo, imploramos, Señor, tu clemencia; haz
que en la plenitud de la redención, alcancemos lo que celebramos en cada
eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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REFLEXIÓN BÍBLICA
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“Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta
fe.”
San Mateo 8, 5-17
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
1. TENÍA UN
ESCLAVO AL QUE AMABA MUCHO Y ESTABA ENFERMO
Este milagro lo realiza Cristo después del
sermón de la Montaña, en Cafarnaúm, donde tenía, desde hacía ya mucho
tiempo, su domicilio (Mt 4:13).
Vivía allí un centurión, no judío, sino gentil,
pero que admiraba la religión judía. “Ama a nuestro pueblo,” decían los de
la ciudad, y prueba de ello es que les había levantado la sinagoga (Lc).
Debía de estar a las órdenes de Herodes Antipas, que tenía un pequeño
ejército compuesto de tropas mercenarias y extranjeras organizadas al modo
romano. Este centurión tenía un esclavo al que amaba mucho. Estaba enfermo
de “parálisis” y “próximo a la muerte” (Lc). En esta circunstancia llegó
Cristo a Cafarnaúm y el centurión acudió a él con solicitud y urgencia.
2. "YO
MISMO IRÉ A SANARLO".
Se acercó a Jesús un centurión, rogándole:
"Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre
terriblemente". Jesús le dijo: "Yo mismo iré a sanarlo". Se
llama centurión porque tiene a su cargo y manda a cien hombres, y este
ruega por uno de sus siervos. Jesús observa la fe, la humildad y la
prudencia del centurión, así es como le ofreció inmediatamente que iría y
sanaría al siervo. Lo que nunca había hecho Jesús lo hizo ahora. En todas
partes sigue la voluntad de los que suplican, aquí la excede. No sólo
ofreció curarlo, sino también ir a su casa.
Hizo esto para que conozcamos la virtud del
centurión. Además, prometió ir porque se pedía para un siervo, a fin de
enseñarnos que “no debemos complacer a los grandes y despreciar a los
pequeños, sino que igualmente debemos complacer a pobres y a ricos” (San J.
Crisóstomo).
3. SEÑOR, NO
SOY DIGNO DE QUE ENTRES EN MI CASA
San Jerónimo nos explica: Así como admiramos la
fe en el centurión, porque creyó que el paralítico pudo ser curado por el
Salvador, así se manifiesta también su humildad, en cuanto se considera
indigno de que el Señor entre en su casa, y por ello: "Y respondiendo
el centurión, dijo: Señor, no soy digno de que entres en mi casa".
Sin duda creyó el centurión que más bien debía ser
rechazado por Jesús, esto por ser gentil. En todo caso él ya estaba lleno
de fe y todavía no había recibido para sí el misterio de seguidor de Jesús.
San Agustín nos comenta sobre esto
“Considerándose como indigno apareció como digno, no de que entrase el
Verbo entre las paredes de su casa, sino en su corazón. Y no hubiera dicho
esto con tanta fe y humildad si no hubiese llevado ya en su corazón a Aquel
de quien temía que entrase en su casa, pues no era una gran felicidad que
Jesús hubiese entrado en su casa y no en su pecho”.
4. “NO HE
ENCONTRADO A NADIE QUE TENGA TANTA FE”.
Jesús, admirándose, dijo a los que le
acompañaban: “Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga
tanta fe”. Esta es la fe que Jesús nos pide, esa en la cual renunciamos a
apoyarnos en nosotros mismos, en lo que creemos válidos, en nuestros
pensamientos, esto es en nuestras fuerzas o en nuestro particular juicio.
En efecto, es distinta nuestra fe si la hacemos abandonados plenamente a
ojos cerrados en la Palabra del Señor, esa Palabra que jamás deja de
cumplirse, esa Palabra que es de Vida eterna.
En la lectura de los Evangelios, observamos que
la falta de fe, impidió en alguna ocasión al Señor
hacer alguna de sus maravillosas obras, así nos dice Mateo 13,58, “Y no
hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe”. Es así como debemos
vivir en gran profundidad la fe, de esa manera serían aún más visibles las
obras de la gracia del Señor.
Tal como este centurión, que, gracias a su fe,
obtuvo del Señor Jesús ese milagro de la curación de uno de sus hombres, no
le cerremos a Él, ese deseo de poner sus manos en nosotros por nuestra
falta de fe.
5. NUESTRO
AMOR DE CRISTIANOS DEBE SER DESINTERESADO
El ejemplo de este centurión es que él era
pagano y en ese entonces supero la fe del pueblo de Dios, ¿y nosotros?, que
nos decimos creyentes, ¿nos damos cuenta que a veces somos superados en la
fe por otros hermanos que no se dicen practicantes o católicos?, la fe
exige sacrificio de sí mismo y aceptación total a Dios.
Otro ejemplo que destaca este evangelio, el
enfermo no era familiar del centurión, era su sirviente, pero él se
preocupa por su salud. La caridad no tiene y no debe tener límite, debe ser
entregada por igual a todos los hombres, sin importar su condición social,
si es rico o pobre, si es joven o anciano, y cuál es su raza. Es decir que
nuestra caridad jamás se debe preguntar quién es el que sufre. En otras
palabras nuestro amor de cristianos debe ser desinteresado.
No nos consideremos mejores que los demás, no
sintamos superiores que otros, aprendamos de la natural inclinación que
tiene Jesús por la bondad y dulzura por los que sufren y los más pobres. Es
decir, nunca le cerremos nuestro corazón a ningún necesitado.
6. LE TOCÓ
LA MANO Y SE LE PASÓ LA FIEBRE
Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró
a la suegra de éste en cama con fiebre. San Mateo, introduce la escena,
según su frecuente método, diciendo sin más; Cuando Jesús llegó a la casa
de Pedro, la suegra de Pedro yacía “en cama con fiebre, sólo se describe
que tenía una enfermedad febril.
La curación fue instantánea. Le tocó la mano y
se le pasó la fiebre. Los gestos de Jesús en esta curación hacen
plásticamente visible su dominio sobre la enfermedad y la conciencia clara
de su poder. No solamente la dejó la fiebre, sino que se restableció
también instantáneamente de su estado anterior de agotamiento en que deja
una fiebre.
El que resucitó, vence la muerte, las
enfermedades y miserias, era el que hacía levantarse a los pecadores y
enfermos.
La Paz de
Cristo
Pedro Sergio Antonio
Donoso Brant
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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JAMÁS HE ENCONTRADO EN ISRAEL
UNA FE TAN GRANDE
Entrar en contacto con leprosos, paganos y mujeres no era conveniente
para un rabí y, en todo caso, podía producir un estado de impureza legal. A
pesar de todo, Jesús no se sustrae a las peticiones de curación (según
Lucas, también le pidieron que curara a la suegra de Pedro) e infringe los
tabúes que habrían contradicho la lógica misma de la encarnación. Si Dios
asume un cuerpo humano es para comunicarse con el cuerpo del hombre: «El
cuerpo es para el Señor y el Señor para el cuerpo», dirá Pablo (1 Cor 6,13).
Jesús interviene en consideración a la fe del enfermo (el leproso) o de la
comunidad (en el caso de la suegra de Pedro), pero tiene palabras de elogio
sobre todo para la fe que un pagano ha manifestado en su palabra. Una fe de
la que dice Jesús: «Jamás he encontrado en Israel una fe tan grande», una
fe que nadie había sido capaz de igualar hasta entonces.
Hoy no es ya el toque taumatúrgico que el Señor despliega en la
eucaristía lo que pretendo experimentar, sino la «simple» fuerza de su
palabra. Traigo a mi mente las palabras de vida que me ha transmitido el
Señor, y me interrogo sobre el impacto curador que estas han producido y
siguen produciendo todavía en mi persona.
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ORACION (3)
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Tú, oh Señor, nos has enseñado que «se redime sólo aquello que se
asume» (cf. Ad gentes, 3). Por eso «tomaste nuestras flaquezas y cargaste
con nuestras enfermedades», y no buscaste un «chivo expiatorio» sobre el
que cargar el mal que aflige el corazón del hombre, sino que cargaste tú
mismo con él.
Reavivo en mí la certeza de que tú pretendes restituir el género
humano a la condición originaria de belleza y sanidad con que salió de las
manos del Creador. Y, mientras pretendo secundar en mí tu obra
taumatúrgica, acojo las penas y los sufrimientos que la vida me reserva, a
fin de asociarme a tu pasión redentora en favor de la santa Iglesia y de
toda la humanidad (cf. Col 1,24).
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FUENTES DE LA PAGINA
ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO, LA
COPIA Y LA PUBLICACIÓN DE ESTA PAGINA, SOLO NO OLVIDE DE INDICAR EL AUTOR Y
LAS FUENTES DE ORIGEN
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La Página de la Misa Diaria, está preparada y es
enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde
Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor
Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda
mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto
nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o
Biblia de Jerusalén (SBJ),
(3)
Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio
Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de
Santa M. Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la
Sagrada Familia de Vigo.
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caminandoconjesus@vtr.net

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