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H Misa Diaria, Ciclo C
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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON
JESUS
"La Eucaristía es fuente y culmen de toda
la vida cristiana" (LG 11)

Página de
Pedro Sergio Donoso Brant
28 años en
Internet, desde 1998
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La edición
de la Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral es las más
antigua de Internet, comenzó en el año 1998
Este subsidio
está publicado todos los días en la página WEB en este link: MISA DIARIA
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correos abiertos acumulados a la fecha:

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WEB: www.caminandoconjesus.cl www.santateresadelosandes.cl
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15-09-2026
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Edición Nº 10.823
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LITURGIA
DE LA HORAS
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Nuestra Señora de los Dolores
Los
benedictinos, los cistercienses y los servitas son los principales
promotores de esta devoción. La Virgen María, con su asentimiento: “Hágase en
mí según tu palabra”, acepta todas las consecuencias gozosas y dolorosas de
su misión sublime: ser la Madre del Redentor. Santa Isabel le profetiza
felicidad: “Feliz tú, por haber creído”. Y Simeón le profetiza sufrimiento:
“Una espada te atravesará el alma”. La fiesta se celebraba al principio con
el nombre de los “Siete Dolores de María”: la profecía de Simeón, la
persecución y huida a Egipto, la pérdida de Jesús en el templo, el camino del
Calvario, la crucifixión, la bajada de la cruz, y la sepultura de Jesús.
María acepta participar durante toda su vida en la obra de la redención
confiada a su Hijo, que culmina en la cruz, por lo cual merece el premio de
la Asunción y la gloria eterna. Cuando Pío X, en 1913, establece el 15 de
septiembre como día de la fiesta, le cambia el nombre por “Nuestra Señora
de los Dolores”.
ANTÍFONA Lc 2, 34-35
Simeón dijo a
María: Este niño será causa de caída y de salvación para muchos en Israel;
será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el
corazón.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro,
que quisiste que junto a tu Hijo elevado en la
cruz, estuviera su Madre compartiendo sus padecimientos, concede a tu
Iglesia que, unida a María en la pasión de Cristo, merezca participar
también de su resurrección. El, que vive y reina contigo.
ANTÍFONA DE
ENTRADA Cf. Eclo 36, 18
Señor, concede la paz a los que esperan
en ti, para que se compruebe la veracidad de tus profetas. Escucha la
oración de tu servidor y la de tu pueblo Israel.
ORACIÓN
COLECTA
Míranos, Dios nuestro, creador y Señor
del universo, y concédenos servirte de todo corazón, para experimentar los
efectos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los
siglos.
PRIMERA LECTURA HEBREOS 5:7-9
Él, en los días de su vida en la tierra,
ofreció con gran clamor y lágrimas oraciones y súplicas al que podía
salvarle de la muerte, y fue escuchado por su piedad filial,
y, aun siendo Hijo, aprendió por los
padecimientos la obediencia.
Y, llegado a la perfección, se ha hecho
causa de salvación eterna para todos los que le obedecen,
SALMO RESPONSORIAL
Salmo
31:2-6, 15-16, 20 Tú eres mi refugio.
En Ti, Señor, espero; no quede yo nunca
avergonzado: por tu justicia, líbrame.
Inclina tu oído hacia mí, date prisa en
socorrerme.
Sé para mí la roca de refugio, el alcázar
firme de mi salvación; porque Tú eres mi peña, mi fortaleza:
por honor de tu Nombre, dirígeme y
guíame; sácame de la red que me han tendido,
que Tú eres mi refugio.
En tus manos encomiendo mi espíritu: Tú,
Señor, Dios fiel, me has rescatado. Pero yo confío en Ti, Señor. Digo: «Tú
eres mi Dios».
Mi suerte está en tu mano; líbrame de la
garra de mis enemigos y de mis perseguidores.20
Qué grande es tu bondad, la que has
reservado para los que te temen, preparado para los que se refugian en Ti,
a la vista de los hijos de los hombres.
EVANGELIO JUAN 19:25-27
Estaban junto a la cruz de Jesús su madre
y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena.
Jesús, viendo a su madre y al discípulo a
quien amaba, que estaba allí, le dijo a su madre:
—Mujer, aquí tienes a tu hijo.
Después le dice al discípulo:
—Aquí tienes a tu madre. Y desde aquel
momento el discípulo la recibió en su casa.
Palabra
del Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios
misericordioso, acepta las oraciones y ofrendas que te presentamos para
alabanza de tu nombre, en la veneración de la santísima Virgen María, que
tú nos entregaste como Madre cuando estaba junto a la cruz de Jesús. Que
vive y reina por los siglos de los siglos.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr 1Ped
4,13
Alégrense
de compartirlos sufrimientos de Cristo, para que también ustedes se llenen
de gozo y alegría cuando se manifieste su gloria.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados
con el sacramento de la redención eterna, te suplicamos, Padre, que al recordar los dolores de la Virgen María,
completemos en nosotros, para el bien la Iglesia, lo que falta a los
padecimientos de Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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“Aquí tienes a tu madre”.
Jn 19, 25-27
1. LAS MUJERES ESTÁN JUNTO A LA CRUZ
En este relato de san Juan, nos narra que están presentes y de pie
junto a la cruz de Cristo su madre acompañada de la hermana de su madre,
María de Cleofás y María Magdalena.
No está claro que la hermana de su madre sea hermana de padre y
madre, el evangelista dice “la hermana de su madre”, considerando la
expresión de uso semita, podría suceder que fuera algún familiar cercano o
pariente, sería la madre de los hijos del Zebedeo, que en los evangelios de
san Mateo 27:56-56 relata: Había allí, mirándolo desde lejos, muchas
mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle; entre ellas
María Magdalena y María la madre de Santiago y José y la madre de los hijos
del Zebedeo. En el Evangelio de san Marcos 15:40-41 dice Había también unas
mujeres que de lejos le miraban, entre las cuales estaba María Magdalena, y
María la madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé, las cuales, cuando
Él estaba en Galilea, le seguían y le servían, y otras muchas que habían
subido con El a Jerusalén.
Comprendemos que esta triste escena tiene lugar en las proximidades
de la muerte de Cristo, ellas no podían hacer nada, pues el Señor
crucificado estaba custodiado por los soldados, los que tenían miedo que lo desclavaran. Según san Mateo 27:36; sentados,
hacían la guardia allí.
Ellas estuvieron todo el tiempo allí, como dice san Marcos, primero
mirando desde lejos, luego como nos relata san Juan, de pie junto a la
cruz, Cristo agonizaba.
2. “MUJER, HE AHÍ A TU HIJO”
Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaban
allí, dijo a la madre: Mujer, he ahí a tu hijo.
¿Qué valor tiene esta expresión? Para nuestras enseñanzas, Cristo
desde lo alto de su cruz, ratifica por un don con mucho simbolismo y a su
vez eficaz, la maternidad espiritual de María con relación a los hombres,
como también en la persona del discípulo predilecto, en el que confiaba
también a la Santísima Virgen. Es decir a partir
de este momento y con estas palabras, Cristo proclama la maternidad
espiritual de María sobre nosotros, todas las generaciones, lo mismo que en
la persona de san Juan proclamaba la afiliación espiritual de éstos con
respecto a María
En esta narración ni a María ni a Juan los llama por su nombre
propio, sino por los de “Mujer,” “Madre” y “Discípulo.” Siempre ha
extrañado el que Cristo llame a su Madre aquí “Mujer.” Hay diversas
hipótesis sobre esto en los estudios mariológicos, entendido por el modo
más sencillo el vocablo mujer, aplicado por Cristo a su madre, no
expresaría, de suyo, más que una forma más deferente y solemne de tratarla.
Es sinónimo de madre, pero dicho con más solemnidad, quizás la fórmula
lógica sería: “Madre (Mujer), ahí tienes a tu hijo; hijo, ahí tienes a tu
Madre.”
María, a la hora en que Cristo pronunció estas palabras, comprendió
el sentido de lo que en ellas se proclamaba y María será madre desde ese
instante madre espiritual de Juan y todos los seres humanos.
Eva es nuestra madre natural ya que es el origen de nuestra vida
natural; por tanto, María es nuestra madre espiritual ya que es el origen
de nuestra vida espiritual. Una vez más, la maternidad espiritual de María
se basa en el hecho de que Jesús es nuestro hermano, ya que es "el
primogénito entre muchos hermanos" (Romanos 8:29). Ella se convirtió
en nuestra madre desde el momento en que accedió a la Encarnación del
Verbo, la Cabeza del cuerpo místico cuyos miembros somos nosotros; y ella
selló su maternidad al consentir al sacrificio sangriento en la cruz que es
la fuente de nuestra vida sobrenatural.
3. OPINION DE LOS PADRES DE LA IGLESIA (Fuentes Padres de la Iglesia: Catena Aurea)
Orígenes, es el único que considera la maternidad de María sobre todos los
creyentes en este sentido. Según él, Cristo vive en todos los que le siguen
con perfección, y así como María es la Madre de Cristo, también es la madre
de aquel en el que Cristo vive. Por ello, según Orígenes, el hombre tiene
un derecho indirecto a reclamar a María como su madre, en la medida en que
se identifique con Jesús por la vida de la gracia.
San Ambrosio, dice: María, Madre del Señor, estaba ante la cruz de su Hijo. Nadie
me enseñó esto, sino San Juan Evangelista. Otros describieron el trastorno
del mundo en la pasión del Señor; el cielo cubierto de tinieblas,
ocultándose el sol y el buen ladrón recibido en el Paraíso, después de su
confesión piadosa. San Juan escribió lo que los otros se callaron, de cómo
puesto en la cruz llamó Jesús a su Madre, y cómo considerado vencedor de la
muerte, tributaba a su Madre los oficios de amor filial y daba el reino de
los cielos. Pues si es piadoso perdonar al ladrón, mucho más lo es el
homenaje de piedad con que con tanto afecto es honrada la Madre por el
Hijo: "He aquí tu hijo". "He aquí a tu Madre". Cristo
testaba desde la cruz y repartía entre su Madre y su discípulo los deberes
de su cariño. Otorgaba el Señor, no sólo testamento público, sino también
doméstico; y este testamento era refrendado por Juan. ¡Digno testimonio de
tal testador! Rico testamento, no de dinero, sino de vida eterna; no escrito
con tinta, sino con el espíritu de Dios vivo (2Cor 3) y pluma de lengua,
que escribe velozmente (Sal 44,2).
Pero María se mostró a la altura de la dignidad que correspondía a la
Madre de Cristo. Cuando huyeron los Apóstoles, estaba en pie ante la cruz,
mirando las llagas de su Hijo, no como quien espera la muerte de su tesoro,
sino la salvación del mundo. Y aun quizás porque conociendo la redención
del mundo por la muerte de su Hijo, ella deseaba contribuir con algo a la
redención universal, conformando su corazón con el del Salvador. Pero Jesús
no necesitaba de auxiliadora para la redención de todos los que sin ayuda
había conservado1. Por eso dice: "He sido hecho hombre sin auxiliador,
libre entre los muertos" (Sal 87,5). Aceptó, en verdad, el afecto
maternal, pero no buscó el auxilio ajeno. Imitad, madres piadosas, a ésta,
que tan heroico ejemplo dio de amor maternal a su amantísimo Hijo único.
Porque ni vosotras tendréis más cariñosos hijos, ni esperaba la Virgen el
consuelo de poder tener otro.
San Juan Crisóstomo, Y admira cómo el sexo débil de las mujeres aparece aquí más varonil,
firme junto a la cruz, cuando los discípulos huían. (in Ioannem,
hom. 82.)
Habiendo estado presentes otras mujeres, no recuerda el Evangelista a
otra sino a la Madre del Señor, dándonos a entender el respeto que debemos
a las madres. Pues, así como no conviene que los parientes se enteren de
las cosas espirituales, así también conviene darles conocimiento de ellas,
prefiriéndola a los demás cuando no se hayan de oponer. Por eso dice:
"Como viese Jesús a su Madre y al discípulo a quien amaba, dijo a su
Madre: Mujer, he ahí a tu hijo". (ut supra)
¡Con cuán alto honor honró al discípulo! Pero él se oculta con la
moderación de su sabiduría; porque si hubiera querido vanagloriarse,
hubiese expresado la causa por qué era amado, y es preciso convenir que el
motivo era grande y admirable. Así es que Jesús nada más dijo a Juan, ni le
consuela en su tristeza, porque no era el momento oportuno de hablar de
consuelo. Pero no era poco distinguirle con tal honor, y como era
conveniente procurar para su Madre, oprimida de dolor, alguno que le
reemplazara (porque Jesús se iba), dejó este encargo al discípulo que
amaba. Sigue: "Después dijo al discípulo: He ahí a tu madre". (ut
supra)
San Agustín
Esta es, sin duda, aquella hora en la que, habiendo de convertir el
agua en vino, había respondido Jesús a su Madre: "Mujer, ¿qué hay
común entre ti y mí? aún no ha llegado mi hora" (Jn
2,4). En aquella ocasión en que debía empezar a obrar milagros, no la
reconoció como Madre de su divinidad, no siéndolo más que de su débil
humanidad, pero ahora que ya padece en su humanidad, honra con sentimiento
humano a aquella, de la que había sido hecho hombre. Esta es una
instrucción y ejemplo que nos da el buen Maestro, para enseñarnos los
oficios de piedad que los hijos deben a sus padres, y así convirtió en
cátedra de maestro la cruz en que estaba clavado. (in Ioannem,
tract., 119.)
“Como proveía a su Madre, en cierto modo, de otro hijo por el que la
dejaba, manifestó el motivo en las siguientes palabras: "Y desde
aquella hora el discípulo la recibió como suya". ¿Pero en qué recibió
Juan como suya a la Madre del Señor? ¿Acaso no era de los que habían dicho
a Jesús: "¿He aquí que nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos
seguido” (Mt 19,27)? La recibió, no por sus propiedades (pues nada tenía
propio), sino en los cuidados que solícito la había de dispensar”. (Ut
supra.)
María Santísima vivan en sus corazones
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
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PARA
LA LECTIO DIVINA
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A Santa María, tanto en la
tradición de la Iglesia como en
la devoción popular, se la denomina y reconoce como la Dolorosa.
La Dolorosa no es dogma de fe, o sea, una verdad revelada por Dios. El dolor de
María fue una realidad de
su vida terrena. Inmaculada, siempre virgen, madre de Dios y asunta configuran la verdad de la inmodificable identidad
personal de María. El dolor fue una experiencia suya terrena: María fue y ya no es dolorosa. Sus dolores
cesaron al final de su existencia terrena, como sucede con toda persona
humana. Pero ella sigue estando junto a los que sufren: la Dolorosa continúa siendo madre de los que
sufren. En esta
función ejerce ella un magisterio. Los dolores padecidos en la
tierra constituyen una compleción de la pasión de Cris-to
en beneficio de la Iglesia. La participación de María en la pasión del
Señor se ha convertido en su modo de cooperar a la obra de la
salvación llevada a cabo por
él: también como dolorosa es María corredentora, es decir,
“ha cooperado de un modo absolutamente especial en la obra del Salvador».
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ORACION
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Santa María,
mujer del dolor, madre de los vivientes, salve. Nueva Eva, Virgen junto a
la cruz, donde se consumael amor y brota la vida.
Madre de los discípulos, sé tú la imagen conductora en nuestro compromiso
de servicio; enséñanos a permanecer contigo junto a las infinitas cruces
donde todavía sigue siendo crucificado tu Hijo; enséñanos a vivir y a
atestiguar el amor cristiano, acogiendo en cada hombre a un hermano;
enséñanos a renunciar al opaco egoísmo para seguir a Cristo, única luz del
hombre. Virgen de la pascua, gloria del Espíritu, acoge la oración de tus
siervos.
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FUENTES
DE LA PAGINA
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La Página de la Misa Diaria, está preparada y es
enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un
servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia.
Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio,
dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia
de Jerusalén (SBJ),
(3)
Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio
Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de
Santa M. Magdalena ocd.
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