Misa Diaria, Ciclo C

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

Página de Pedro Sergio Donoso Brant

27 años en Internet

 

La edición de la Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral es las más antigua de Internet, comenzó en el año 1998

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21-11-2025

 MD 10.242

LITURGIA DE   LAS HORAS

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La presentación de la Santísima Virgen

De esta fiesta sólo hay referencias en libros apócrifos, de modo especial en el Protoevangelio de Santiago. Según estos relatos, María nace en Jerusalén, cerca del Templo, primogénita de sus ancianos y santos padres Joaquín y Ana, que no habían podido tener hijos. Agradecidos a Dios, se la consagran llevándola al Templo para que, como otros niños judíos anteriores: Daniel, Joás, Ana..., sea educada en la fe, en la meditación de las Escrituras y en la oración. En el Templo María, sin saberlo, prepara toda su persona para acoger al Hijo de Dios. En el 453 se dedica a la Presentación de María la Iglesia de Santa María la Nueva, edificada junto al Templo de Jerusalén. La fiesta es acogida con gozo también por la Iglesia ortodoxa. El emperador bizantino Manuel 1 (1143-1180) la hace obligatoria en todo su imperio. Es una celebración ecuménica perenne. El Vaticano 11(1962-1965) la considera como fiesta de la virginidad de María consagrada a Dios.


ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Jdt 13,23.25

El Señor, el Dios altísimo, te ha bendecido a ti, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra. El ha engrandecido tanto tu nombre, que los hombres no dejarán de alabarte.

ORACIÓN COLECTA

Señor, celebrando la gloriosa conmemoración de la santísima Virgen María, te pedimos, por su intercesión, que también nosotros merezcamos participar de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA 1Mac 4, 36-37. 52-59

COMENTARIO: Con el enemigo derrotado y expulsado de Jerusalén, todas las energías son puestas en la purificación, reconstrucción y dedicación del Templo, que a su vez se constituye en el centro de la vida y religión judía.

Lectura del primer libro de los Macabeos.

Judas Macabeo y sus hermanos dijeron: “Nuestros enemigos han sido aplastados; subamos a purificar el Santuario y a celebrar su dedicación”. Entonces se reunió todo el ejército y subieron al monte Sión. El día veinticinco del noveno mes, llamado Quisleu, del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron al despuntar el alba y ofrecieron un sacrificio conforme a la Ley, sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían erigido. Este fue dedicado con cantos, cítaras, arpas y címbalos, justamente en el mismo mes y en el mismo día en que los paganos lo habían profanado. Todo el pueblo cayó con el rostro en tierra y adoraron y bendijeron al Cielo que les había dado la victoria. Durante ocho días celebraron la dedicación del altar, ofreciendo con alegría holocaustos y sacrificios de comunión y de acción de gracias. Adornaron la fachada del Templo con coronas de oro y pequeños escudos, restauraron las entradas y las salas, y les pusieron puertas. En todo el pueblo reinó una inmensa alegría, y así quedó borrado el ultraje infligido por los paganos. Judas, de acuerdo con sus hermanos y con toda la asamblea de Israel, determinó que cada año, a su debido tiempo y durante ocho días a contar del veinticinco del mes de Quisleu, se celebrara con júbilo y regocijo el aniversario de la dedicación del altar.

Palabra de Dios.

SALMO 1Crón 29, 10-12

R. ¡Alabamos tu Nombre glorioso, Señor! ¡Bendito seas, Señor, Dios de nuestro padre Israel, desde siempre y para siempre! R.

Tuya, Señor, es la grandeza, la fuerza, la gloria, el esplendor y la majestad; porque a ti pertenece todo lo que hay en el cielo y en la tierra. R.

Tuyo, Señor, es el reino; tú te elevas por encima de todo. De ti proceden la riqueza y la gloria. R.

Tú lo gobiernas todo, en tu mano están el poder y la fuerza, y es tu mano la que engrandece y afianza todas las cosas. R.

ALELUYA Jn 10, 27

Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO Lc 19,45-48

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús, al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: “Está escrito: “Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”. Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo buscaban la forma de matarlo. Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

Palabra del Señor.

COMENTARIO: Jesús ya ha entrado en Jerusalén. Allí está el Templo, lugar donde el pueblo acude para ofrecer sacrificios de animales y otras ofrendas a Dios. Allí, en ese punto estratégico, la actividad del Maestro suscita la reacción de los poderosos, que quieren hacerlo desaparecer. Pero, a pesar de ser poderosos, temen al pueblo. Aún en el Templo, lugar de concentración de sus enemigos, el Maestro no para de comunicar su mensaje.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, en esta fiesta de la Madre de tu Hijo, te ofrecemos, con alegría el sacrificio de alabanza, y te pedimos que gracias a este sagrado intercambio, se aumenten en nosotros los frutos de tu redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr. Lc 1,48

Me llamarán bienaventurada todas las generaciones porque Dios miró con bondad la pequeñez de su servidora.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, después de haber recibido los divinos sacramentos, te suplicamos humildemente que quienes veneramos a la Virgen María en esta fiesta podamos participar del Banquete celestial. Por Jesucristo nuestro Señor.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“Mi casa será una casa de oración”

Lc 19, 45-48

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1. MI CASA ES CASA DE ORACIÓN

La descripción que hace Lucas de la expulsión de los mercaderes del templo es la más resumida de todas. Casi es una alusión, ante la descripción de Mateo y Marcos y, sobre todo, Juan, que le da un mayor complemento histórico y una expresa valoración teológica. Casi es una alusión a este pasaje.

Cristo, al purificar el templo expulsando a unos y otros, dice que “mi casa es casa de oración, pero vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones.” La cita es de Jeremías (7:11). El pasaje de Lucas es demasiado concreto. Pero, a la luz del relato de San Juan, se ve que fue un acto de tipo mesiánico. No deja de extrañar que Lucas, que tanto destaca la oración, y la oración de Cristo, no comente más este tema.

2. IR AL TEMPLO A ORAR

Lo primero que hace Jesús cuando llega a Jerusalén, es ir al templo a orar, consideremos esta actitud como en ejemplo, esto es, cuando visitemos un lugar donde haya un templo, una capilla, dirijamos nuestros pasos allí primero para hacer oración.

Pero sucedió, que Jesús “Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas.” (Jn 2,13)

Este templo del que se habla es el atrio de los gentiles, próximo al santuario, entonces los rabinos prohibían utilizar su paso como un atajo o en forma menos decorosa, pero esto era más teoría que practica, sin embargo se decía que no se ha de subir al templo con bastón o llevando sandalias o la bolsa, ni aun el polvo de los pies, como también no se debía pasar por el templo como por un atajo para ahorrar el camino. Pero, a pesar de estas ideales medidas preventivas de la santidad del templo, éstas no se respetaban, y se llegaba a verdaderas profanaciones en el recinto sagrado, como lo confirma la escena de Jesús expulsando a los mercaderes.

3. LA FIESTA DE LA PASCUA

Según la costumbre de aquel tiempo, en la fiesta de la Pascua (Jn 2,23) se había de ofrecer por todo israelita un sacrificio, los más ricos los hacía con un buey o una oveja, y los más pobres con una paloma, aparte de los sacrificios que se ofrecían en todo tiempo como votos. Además, todo israelita debía pagar anualmente al templo, llegado a los veinte años medio siclo, pero conforme a la moneda del templo y no se permitía la moneda romana. De ahí la necesidad de cambistas.

Todo esto se hacía para facilitar a los peregrinos adquirir en Jerusalén las materias de los sacrificios, es decir los bueyes, corderos, palomas, lo mismo que las materias que ritualmente acompañaban a éstos, electos tales como incienso, harina, aceite, etc. Para procurar a todos, y especialmente a los judíos de la diáspora, el cambio de sus monedas locales por la moneda que regía en el templo, se había permitido por los sacerdotes instalar puestos de venta y cambio en el mismo recinto del templo, en el “atrio de los gentiles.”

4. EL LUGAR ERA DEPLORABLE

Así es, como el cuadro de abusos a que esto dio lugar era deplorable con mucho ruido de balidos de ovejas, mugidos de bueyes, además estiércol de animales y las infaltables disputas, regateos y altercados de vendedores.

Los cambistas allí establecidos realizaban frecuentemente sus cambios cobrando una sobrecarga o interés que subía del 5 al 10 por cien. Con esto, el recinto del templo, el “atrio de los gentiles,” había sido transformado en un mercado, en un gran bazar oriental. Y todo ello con autorización y connivencia de los sacerdotes. Lo que aprovechaban eran los sacerdotes saduceos, que veían en ello una buena fuente de ingresos.

5. JESÚS, AL VER AQUEL ESPECTÁCULO, HIZO DE CUERDAS UN LÁTIGO

Entrando Jesús en el templo, encontró a “los vendedores de bueyes, de ovejas y de palomas,” con sus ganados, que serían en cada uno de ellos pequeños rebaños, y, en conjunto, todo aquello un pequeño parque de ganado. También encontró allí a los “cambistas sentados.” Tenían delante de ellos sus pequeños puestos, seguramente al estilo de los pequeños puestos de cambio establecidos en las calles, tales como los que aparecen hoy en El Cairo y Jerusalén.

Jesús, al ver aquel espectáculo, hizo de cuerdas un látigo, un flagelo (Jn 2,15). Pero aquí no es el terrible instrumento del suplicio de la “flagelación.” Aquí el “flagelo” fue una especie de varios látigos unidos en haz, hecho con cuerdas que se hallasen tiradas por el suelo, de las usadas para sujetar el ganado, y que le sirviese para ahuyentar a los profanadores. Era, como algo que “serviría más como símbolo de autoridad que como estimulante físico”.

6. JESÚS EXPULSÓ TODO AQUELLO QUE, DE HECHO, VENÍA A SER CAUSA DE PROFANACIÓN

Todos los evangelios relatan este episodio, con algunos matices algo distinto, Juan relata que echó a todos los mercaderes del templo, Lucas y Marcos lo ven como una orden de desalojo y Mateo como la expulsión de todos los comerciantes. Con ellos fueron arrojados “las ovejas y los bueyes” (Jn). Pero también se dirá que fueron expulsados “todos los que vendían y compraban” (Mt-Mc). Debe de querer indicarse con ello que Jesús expulsó todo aquello que, de hecho, venía a ser causa de profanación. A los “cambistas” no sólo los expulsó del templo, sino que también “les derribó las mesas” (Mt-Mc-Jn) y les “desparramó el dinero” (Jn). Este resaltar que “desparramó el dinero y volcó las mesas” indica bien cómo con su mano tiró las monedas que estaban sobre los pequeños mostradores, y cómo también, al pasar, les volcaba las mesitas de sus puestos.

Los evangelistas destacan también la conducta que tuvo con los vendedores de palomas. ¿Tiene esto un significado específico y distinto, de consideración con ellos? ¿Es que acaso vendían a precio justo su mercancía y no profanaban así el templo? En Jn se dice que les mandó que ellos mismos desalojasen el templo; Mt y Mc, en cambio, lo ponen en la misma línea de los cambistas: que derribó los “asientos de los vendedores de palomas” (Mt).

7. JESÚS, EN SU OBRA DE PURIFICACIÓN DEL TEMPLO

El sentido de esta escena no está tanto en los abusos comerciales a que se prestaba aquel comercio cuanto en el hecho mismo de haberse establecido aquí estas ventas. Por eso, se concibe muy bien el hecho histórico así: Jesús, en su obra de purificación del templo, no se limita a “desparramar el dinero” de las mesas de los cambistas y a “derribar” éstas, sino que parece lo más natural que fuese derribando mesas y monedas de cambistas, y “asientos — puestos — de vendedores de palomas.”

Y en esta obra de purificación mediante la expulsión de mercaderes, decía repetidas veces, que Mc incluso literariamente destaca: “y les enseñaba y decía” que estaba dicho en la Escritura: “Mi casa es casa de oración,” y aún añade: “para todas las gentes.” La cita está tomada de Isaías (56:7). En ella Isaías anuncia el mesianismo universal. Debiendo ser esto el templo, “casa de oración,” ellos la han convertido en una “cueva de ladrones.” La expresión está tomada del profeta Jeremías (7:11). En el profeta no tiene un sentido exclusivo y específico de gentes que roban, aunque en ella se incluye también esto (Jer 7:6.9), cuanto que es expresión genérica sinónima de maldad. Por eso, al ingresar en el templo cargados de maldad, lo transformaban en una cueva de maldad.

Pero en boca de Jesús, en este momento, la expresión del profeta cobraba un realismo extraordinario, puesto que aquellos mercaderes debían de ser verdaderos usureros y explotadores del pueblo y de los peregrinos. El sentido, pues, de esta obra de Jesús es claro: hacer que se dé al templo, lugar santísimo de la morada de Dios, la veneración que le corresponde. Es la purificación de toda profanación en la Casa de Dios.

8. TODO EL PUEBLO LO ESCUCHABA Y ESTABA PENDIENTE DE SUS PALABRAS

Sabemos bien que, para Jesús, el templo de Jerusalén no es el único lugar en el que se puede orar; más aún, en algunas ocasiones ha expresado una valoración crítica con respecto a una concepción demasiado materialista de las instituciones religiosas. Ahora bien, sabemos asimismo que el templo, en cuanto casa de Dios, no puede ser desnaturalizado ni destinado a otras funciones que no sean las litúrgicas: Está prohibido, por tanto, para cualquier intercambio comercial, que transformaría la casa de Dios en una “cueva de ladrones”.

La noticia final de Lucas, “todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras”, viene a confirmar un hecho bien conocido: los que ejercen el poder siguen estando ciegos ante Jesús y ante la claridad de sus palabras, mientras que el pueblo en su sencillez, reconociendo que tiene necesidad de un Salvador y de un Maestro, está pendiente de sus labios.

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA

 

Los documentales y las adaptaciones de los relatos evangélicos favorecen la creación de una imagen edulcorada y desteñida de la actividad pública de Jesús, una imagen que nos ha sido transmitida más por la costumbre que por la tradición. Nos sorprende que también Lucas, el más dócil de los evangelistas, muestre, sin embargo, en Jesús una actitud firme e incluso ruda, una decisión que desorienta a sus adversarios y los reduce al silencio.

Mantenerse fieles a la Palabra, sin ceder a componendas, impone decisiones difíciles: el Reino de los Cielos se conquista con la violencia, dice Mateo (11,12), y precisamente Lucas afirma, en el momento decisivo, la necesidad de no sustraerse al combate: “Pues ahora, el que tenga bolsa que la tome, y lo mismo el que tenga alforja, y el que no tenga espada que venda su manto y se la compre” (22,36).

Nos impresiona Judas Macabeo, que consagra el tiempo casi con las manos aún sucias de la sangre de los enemigos. También nos impresiona Jesús cuando no vacila en meterse contra los poderosos, sabiendo que también el pueblo le dará la espalda en seguida. Se requiere valor y fuerza para sostener posiciones impopulares, pero dictadas por la conciencia y por el Evangelio. Se requiere discernimiento, humildad y un prolongado trato con la Palabra de Dios para conjugar el rigor de los principios con la atención a las personas.

ORACION

 

Señor, hazme fuerte.

Haz que no enmascare mi cobardía con la mansedumbre, que no confunda el respeto a las opiniones ajenas con la incapacidad de dar testimonio del Evangelio. Concédeme el discernimiento necesario para reconocer lo que es sagrado porque tú lo has querido, distinguiéndolo de lo que nosotros hemos revestido de un carácter sagrado porque así convenía a nuestros intereses humanos. Concédeme el valor de hablar cuando es necesario y de callar cuando es bueno hacerlo, sin que mi palabra y mi silencio estén guiados por el miedo o por el deseo de obtener ventajas para mí.

Guíame tú, Señor, en todo instante de mi vida y en todo lugar, porque el mundo entero es sagrado para ti, como y más que los templos o las iglesias.

SANTORAL

 

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PRESENTACIÓN DE LA VIRGEN EN EL TEMPLO

Padre Jesús Martí Ballester

1. Los imagineros religiosos representaron en los retablos de los templos el momento en que María, dejando el regazo de la casa paterna, sube las gradas del Templo y es recibida por el Sumo Sacerdote; arriba el pontífice de barba venerable, con la mitra en la cabeza, extiende las manos y sonríe acogedor; y en el fondo, la anciana madre, de frente arrugada, con gesto de pena. Estudiando la Escritura, aprendiendo las lecciones que escuchan a los rabinos, y los cantos para las ceremonias; sirviendo al templo, hilando el efod del sumo sacerdote, cosiendo los velos del altar, y limpiando los vasos de las ofrendas, pasaban los mejores años de su vida muchas hijas de Israel. Allí creció Ana la profetisa; y allí, la hija de Rangel, cuando declinaba su vida y empezaba a pensar que había esperado en vano, vio a aquella niña graciosa, parienta del sacerdote Zacarías.

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2. Jamás ojos tan puros habían mirado aquellos pórticos majestuosos. La vieja sacerdotisa, al ver aquel lirio primaveral de los jardines de Nazareth, recordó las palabras del salmista: "Escucha, hija, y mira, e inclina el oído; olvido tu pueblo y la casa de tu padre, porque el Rey ha deseado tu hermosura". En verdad que ennoblecía ya al mundo aquella criatura, a quien "El Señor estableció al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras antiquísimas. Aquella criatura que podía decir: "En un tiempo remotísimo fui formada, antes de comenzar la tierra. Antes de los océanos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas. Todavía no estaban encajados los montes, antes de las montañas fui engendrada. No había hecho aún la tierra y la hierba ni los primeros terrones del orbe. Cuando colocaba el cielo, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del Océano; cuando sujetaba las nubes en la altura y fijaba las fuentes abismales. Cuando ponía un límite al mar, y las aguas no traspasan su mandato; asentaba los cimientos de la tierra, junto él, aprendiz, yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su presencia: jugaba con la bola de la tierra, disfrutaba con los hombres. Por tanto, hijos míos, escuchadme: dichosos los que siguen mis caminos; escuchad mis avisos y seréis sensatos, no los rechacéis; dichoso el hombre que me escucha, velando en mi portal cada día, guardando las jambas de mi puerta" (Prov 8,22); si esa criatura había nacido ya, era seguramente aquella niña tan dulce, tan pura, tan graciosa, que estaba aquí pisando los umbrales del lugar sagrado con el mismo amoroso respeto de Moisés ante la zarza ardiendo. Como el lirio entre las espinas, así era ella entre sus compañeras. Tal vez les hacía aquella pregunta que pone en sus labios el Cantar de los Cantares: "Por las cabras y los cervatillos de los montes os conjuro hijas de Jerusalén, que me digáis si habéis visto al Amado, porque muero de amor.”

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3. María buscaba al Amado sin cesar, le descubría jubilosa y le adoraba con humildad en aquellos muros santificados, en aquellas prescripciones alegóricas del mosaico, en aquellos textos misteriosos de los salmistas y que comentaban los doctores de la ley; y en las palabras inspiradas del anciano Simeón. Todo le hablaba del Mesías, del más hermoso de los hijos de los hombres, de aquel cuyo nombre es admirable. Y su pequeño corazón en llamas, se unía a Él, le llamaba con ansias y sin saber que iba a ser su madre, se hacía ya su esposa. “Como el manzano entre los árboles de la selva, así es mi Amado entre los jóvenes... Brotan las flores en la vega; ya ha llegado el tiempo de la poda; el arrullo de la tórtola se deja oír en los campos; apuntan los frutos en la higuera y las viñas en flor difunden perfume". (Cant 2,12). La joven nazarena encendía la hoguera de su amor y consumía la llama de su vida en anhelos que alborozaban su carne virginal.

4. Noches de meditación abrasada, días de trabajo abnegado, súbitas iluminaciones, palabras como luces en la penumbra de un silencio recatado, gracia, obediencia, amor y trabajo, esto fue la vida de María durante aquellos años en que en la presencia de Yahvé, se preparaba para recibir el gran mensaje. El evangelio nada dice de aquella doncellez consagrada en el servicio del templo. Pero nos lo dice la tradición y la recogen los evangelios apócrifos. Ya en el siglo VI cantaba el poeta bizantino: “El templo purísimo, el tesoro sagrado de la divina gloria, la mansa oveja, la virgen inestimable llega hoy a la casa del Señor; la gracia del Espíritu va con ella, los ángeles cantan su gloria: es el tabernáculo de los Cielos. Recíbela, dice Ana al gran sacerdote, guárdala con cuidado, ponla en lo más profundo del santuario inaccesible, porque es el fruto de mis oraciones, es el don de Dios, es el tabernáculo del Altísimo--.

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd.

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