Misa Diaria, Ciclo C

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

27 años en Internet

 

La edición de la Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral es las más antigua de Internet, comenzó en el año 1998

Se envía desde Santiago de Chile. Si desea comunicar algo, escriba al correo electrónico:  caminandoconjesus@vtr.net

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2-10-2025

 

 MD 10.194

LITURGIA DE   LAS HORAS

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Link para ver mi charla sobre LOS SANTOS ANGELES CUSTODIOS, fiesta del 2 de octubre.

https://youtu.be/8ksXLCq5IOY  

 

Santos Ángeles Custodios (MO). Blanco.

Leccionario Santoral: Éx 23, 20-23; Sal 90, 1-6. 3-11; Mt 18, 1-5. 10, Prefacio de los Ángeles.

Nuestra vida terrena está poblada de presencias ocultas, misteriosas, celestiales, amigas, no perceptibles por nuestros sentidos. El mundo está sumergido en el cielo habitado por la Trinidad con todos los moradores del Paraíso. Los ángeles están con Dios, y Jesús, que es Dios, nos aseguró: “Estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. Y él “ha dado órdenes a sus ángeles para que nos guarden en nuestros caminos”. Ordenes que ellos cumplen puntualmente con inmenso amor a favor de cada uno de nosotros. Desde nuestra concepción hasta la hora de pasar a la Vida eterna, estamos acompañados por nuestros ángeles custodios, y con ellos hemos de participar de la felicísima herencia eterna, que Dios tiene preparada para quienes lo aman a él amando al prójimo. Dios, por medio de los ángeles custodios, nos ha librado, nos libra y nos librará de peligros y males sin que nos demos cuenta, ni se lo pidamos. Seamos agradecidos a Dios y a los ángeles, viviendo con rectitud y fe en su presencia permanente, conversando con ellos, pidiéndoles y agradeciéndoles su ayuda. 

 

ANTÍFONA DE ENTRADA Dn 3, 58

Ángeles del Señor, bendigan al Señor, alábenlo y glorifíquenlo eternamente.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que en tu admirable providencia envías a tus santos ángeles para custodiarnos; concédenos contar siempre con su protección y gozar eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Neh 8, 1-4. 5-6. 7-12

Comentario: Nehemías formula la primera lectura pública de la Ley. Hasta entonces, el pueblo sólo la recibía de los sacerdotes y profetas en sus instrucciones, dado que a las Escrituras se las guardaba en el Templo. En adelante, los judíos comienzan a reunirse los sábados en las Sinagogas para escuchar la Palabra de Dios y orar. ¿Cuándo nos encontramos con la Palabra de Dios?

Lectura del libro de Nehemías.

Todo el pueblo se reunió como un solo hombre en la plaza que está ante la puerta del Agua. Entonces dijeron a Esdras, el escriba, que trajera el libro de la Ley de Moisés, que el Señor había dado a Israel. El sacerdote Esdras trajo la Ley ante la Asamblea, compuesta por los hombres, las mujeres y por todos los que podían entender lo que se leía. Era el primer día del séptimo mes. Luego, desde el alba hasta promediar el día, leyó el libro en la plaza que está ante la puerta del Agua, en presencia de los hombres, de las mujeres y de todos los que podían entender. Y todo el pueblo seguía con atención la lectura del Libro de la Ley. Esdras, el escriba, estaba de pie sobre una tarima de madera que habían hecho para esa ocasión. Abrió el libro a la vista de todo el pueblo ?porque estaba más alto que todos? y cuando lo abrió, todo el pueblo se puso de pie. Esdras bendijo al Señor, el Dios grande, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: « ¡Amén! ¡Amén!» Luego se inclinaron y se postraron delante del Señor con el rostro en tierra. Los levitas exponían la Ley al pueblo, que se mantenía en sus puestos. Ellos leían el Libro de la Ley de Dios, con claridad, e interpretando el sentido, de manera que se comprendió la lectura. Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote escriba, y los levitas que instruían al pueblo, dijeron a todo el pueblo: «Éste es un día consagrado al Señor, su Dios: no estén tristes ni lloren». Porque todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Ley. Después añadió: «Ya pueden retirarse; coman bien, beban un buen vino y manden una porción al que no tiene nada preparado, porque éste es un día consagrado a nuestro Señor. No estén tristes, porque la alegría en el Señor es la fortaleza de ustedes». Y los levitas serenaban al pueblo, diciendo: « ¡Tranquilícense! Este día es santo: no estén tristes». Todo el pueblo se fue a comer y a beber, a repartir porciones y a hacer grandes festejos, porque habían comprendido las palabras que les habían enseñado.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 18, 8-11

R. La ley del Señor alegra el corazón.

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.

Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. R.

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.

Son más atrayentes que el oro, que el oro más fino; más dulces que la miel, más que el jugo del panal. R.

ALELUYA Mc 1, 15

Aleluya. El Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia. Aleluya.

EVANGELIO Lc 10, 1-12

Comentario: Jesús cuenta con colaboradores para la misión que el Padre le había encomendado: setenta y dos discípulos y doce Apóstoles. En ellos vemos a todos los que componemos la Iglesia: “La misión de la Iglesia, no sólo de unos pocos, sino la mía, la tuya, nuestra misión (porque) todo el mundo debe ser evangelizador, ¡sobre todo con la vida!” (Papa Francisco, 22 de mayo del año 2013).

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde Él debía ir. Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: “¡Que descienda la paz sobre esta casa!” Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”. Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: “¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca”. Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad».

Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor Dios, los dones que te presentamos en honor de tus santos ángeles; y por su constante protección líbranos de los peligros presentes y llévanos a la alegría eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 137,1

Te cantaré en presencia de los ángeles, Dios mío.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre celestial, guía por el camino de la salvación y de la paz, bajo la custodia de tus ángeles, a quienes alimentas con estos sacramentos de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”

Lc 10, 1-12

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.      LOS ENVIÓ DE DOS EN DOS

El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Jesús envío ahora un nuevo conjunto de nuevos enviados, además de sus doce más íntimos, ellos van con la misma finalidad evangélica. Con esto el Señor nos quiere enseñar que la misión de evangelizar no es exclusiva de la Jerarquía, sino de todo el que se dice discípulo de Jesucristo. Este fragmento del evangelio, nos motiva a muchos de los que deseamos extender, más y más en el mundo, el mensaje y la vida que el Hijo Dios vino a entregarnos como el más apreciable tesoro para toda la humanidad.

2.      RUEGUEN AL DUEÑO DE LOS SEMBRADOS QUE ENVÍE TRABAJADORES PARA LA COSECHA.

Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. Es decir, no hay tiempo que perder y Jesús está muy interesado en que comprendamos esto. Jesús nos muestra y nos advierte como la cosecha es abundante. Es decir, tenemos mucho trabajo que hacer y, eso nosotros lo sabemos, ¿pero qué hacemos?, son muchos los que necesitan evangelización, son muchos los que no conocen a Dios, por todas partes hay hermanos que ignoran el propósito y el plan de Dios, que son planes de salvación, no podemos alegar que no estamos consiente de que son muchos los hijos que viven alejados de la casa del Padre.

3.      “LA MIES ES MUCHA, PERO LOS OBREROS POCOS”

Ante tanto trabajo de Evangelización, ¿Cuántos hay dispuesto a asumir de alguna forma esta tarea? El Señor nos dice: “La mies es mucha, pero los obreros pocos” La mies, es el cereal maduro y la cosecha se refiere al conjunto de frutos que se recogen de la tierra cuando están maduros, y es el producto que se obtiene de estos frutos mediante un tratamiento adecuado, especialmente en el tiempo durante el que se recogen estos frutos, por eso se habla que en la cosecha hay mucho trabajo para los obreros y es buena cuando el conjunto de lo que obtiene como resultado del propio esfuerzo, se recoge en abundancia y con aprovechamiento.

4.      HAY QUE REZAR PARA QUE HAYA MUCHOS TRABAJADORES

Así es, al igual que a un campo donde hay mucho que cosechar, así está el mundo, pero los obreros no son tantos como los que se necesitan, entonces hay que organizar el trabajo apostólico del modo más eficaz y hay que rezar para que haya muchos trabajadores, porque es cierto que la tarea excede a la capacidad de los que dedican a esto, como así mismo no todos los que se dedican tienen el mismo talento para el trabajo que se requiere, pero debemos estar dispuesto a llevarlo a cabo con la fuerza que Dios nos da: con su Gracia. Nuestro Padre Dios oye a los que oran y da ayuda a sus hijos que, que con sencillez y confiados, le suplican.

5.      ¡VAYAN! YO LOS ENVÍO COMO A OVEJAS EN MEDIO DE LOBOS

Pero para llevar adelante esta tarea, y para que no quepa la más mínima duda de que necesitamos la fuerza que Dios nos da, insiste Jesucristo en su advertencia, haciéndonos ver que no lo tendremos fácil. La imagen es muy gráfica: ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. Esta es una experiencia, no ausente de sacrificios.

6.      NO LLEVEN DINERO, NI PROVISIONES, NI CALZADO

Jesús nos instruye diciéndonos: “No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.” En efecto, lo único verdaderamente necesario e imprescindible es el auxilio divino, no podemos avanzar si la ayuda de Dios, y él nos la quiere dar. En efecto, nos damos cuenta que a pesar de la ciencia, los avances tecnológico que están a nuestra vista, la modernidad del mundo de hoy, no nos convence de lo contrario, esto es, que nadie nos calmará de nuestras angustias como la hace Dios. Es así, como hoy más que nunca se necesitan apóstoles que nos hablen en nombre de Dios, porque el mundo necesita que le mostremos el camino de verdad.

Se necesitan más obreros para recoger la mies, más hombres que no piensen en sí mismo y que se entreguen a esta tarea, entregar el mensaje del Evangelio, sin buscar sus personales conveniencias, pero si, en la búsqueda del bien espiritual de su prójimo, hombres dispuesto a sacrificarse por Cristo como él lo hizo por nosotros.

7.      ¡QUE DESCIENDA LA PAZ SOBRE ESTA CASA!

Jesús al aleccionarnos nos dice: “Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre esta casa!" Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes”. El discípulo es un caminante que prepara el lugar por donde su Señor ha de pasar, el anuncio de estos caminantes es la paz, Jesucristo es la paz.

Nos dice Jesús: “Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: "El Reino de Dios está cerca de ustedes".

8.      “EL REINO DE DIOS ESTÁ CERCA”

El Reino de Dios, se aproxima con la misión de sus discípulos, a todo debemos anunciarles la Buena Noticia, “El Reino de Dios está cerca”, no es algo lejano y no es algo que no nos pertenezca, en otras palabras está más cerca de lo que imaginamos, está dentro de nosotros mismos y es el verdaderamente debe reinar, es el amor, el amor a Dios y el amor al prójimo, nuestra razón de ser y el móvil de todas nuestras acciones.

El Reino de Dios, es establecer en nuestro corazón una unión vital con Dios, que abarque toda nuestra vida, proyectada a toda la vida y a cualquier circunstancia de ella. Esta vida de Dios en nosotros y ese vivir nuestro de Dios que no es algo fácil, pero es nuestro ideal para llegar a compenetrarnos en El.

Hagamos mucha oración por las vocaciones a servir al Señor, en todos los campos, es decir en los religiosos ordenados y en los laicos, todos estamos invitado a trabajar por el Reino, por eso nos dice Jesús: “Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores”

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

NO OS AFLIJÁIS, QUE EL SEÑOR SE ALEGRA AL VEROS FUERTES

PRIMERA LECTURA Neh 8, 1-4. 5-6. 7-12

La espléndida lectura de Nehemías nos ayuda a reflexionar sobre los frutos producidos en nuestra vida por una escucha religiosa de la Palabra de Dios. El primer efecto es la conversión, es decir, un deseo ferviente y decidido de cambiar de vida y hacerla más conforme con las exigencias divinas expresadas en el Libro. Esta conversión se hace evidente en el llanto que se apodera del pueblo: «Todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la ley».

La conversión suscitada por la escucha atenta de la Palabra se vuelve en nosotros caridad, atención a las necesidades del prójimo, impulso a compartir y a la fraternidad: «Mandad su porción a los que no han pre­ parado nada». La escucha de la Palabra suscita arrepentimiento y, de este modo, prepara el corazón para la alegría del encuentro salvador con el Dios misericordioso. Esta alegría procede del hecho de que en la lectura del Libro se encuentra un Dios que se hace cercano, que sacia nuestro deseo, que da cabal cumplimiento a nuestra búsqueda más profunda, porque en este encuentro Dios se deja encontrar por quien le busca: «Id a casa y comed manjares apetitosos, bebed licores dulces [...}¡No os aflijáis, que el Señor se alegra al veros fuertes!» (Neh 8,8-10).

Esta última frase es una síntesis admirable de cuanto produce en nuestra vida la escucha atenta, afectuosa y obediente de la Sagrada Escritura: coraje, fuerza vital, alegría de vivir, generosidad en el compartir. «¡El Señor se alegra de veros fuertes».

No se trata de que la palabra de la Escritura tenga una eficacia casi mágica; se trata más bien de una fecundidad que nos compromete con una acogida libre, consciente y laboriosa, de una fecundidad que, a veces, requiere un largo tiempo de gestación (Is 55,lOss). Ahora bien, cuando la semilla de la Palabra cae en un terreno preparado para recibirla, entonces arraiga, germina y da fruto, tanto en la vida personal como en la comunitaria, y, sobre todo, se convierte en fuerza de evangelización, en impulso para la misión, en sintonía profunda con el corazón de aquel Dios que quiere enviar muchos obreros a su mies.

ORACION (3)

 

Hoy, Señor Dios mío, te voy a rezar con las palabras que tú mismo me has dado para dirigirme a ti. Te alabo con el salmista por el don precioso e incomparable de tu Palabra:

«Tu Palabra es antorcha para mis pasos y luz para mis sendas.

Lo he jurado y lo haré: cumpliré tus justos mandamientos.

Estoy hundido en la miseria, Señor, dame vida según tu Palabra.

Acepta, Señor, mi ofrenda, enséñame tus mandamientos. Mi vida está siempre en peligro, mas no

olvido tu ley. Aunque los malvados me tiendan una trampa,

no me apartaré de tus decretos.

Tus preceptos son por siempre mi herencia y la alegría de mi corazón.

Inclino mi corazón a ejecutar tus normas, mi recompensa será eterna».

Amén.

 

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd.

www.caminandoconjesus.cl

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