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Misa Diaria,
Ciclo C
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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON
JESUS
"La Eucaristía es fuente y culmen de toda
la vida cristiana" (LG 11)

Página de
Pedro Sergio Donoso Brant
27 años en
Internet
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La edición
de la Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral es las más
antigua de Internet, comenzó en el año 1998
Se envía
desde Santiago de Chile. Si desea comunicar algo, escriba al correo
electrónico: caminandoconjesus@vtr.net
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subsidio está publicado todos los días en la página WEB en este link: MISA DIARIA
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12-11-2025
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Nº MD 10.233
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LITURGIA DE LAS HORAS
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San Josafat, obispo y mártir.
Juan Kuncewitz nace en 1580, en Rutenia
(Rusia), de padres ortodoxos separados de Roma. Pero él se pasa a la
Iglesia ortodoxa, llamada «uniate» por su
comunión con el Papa. A los 20 años ingresa como primer novicio del primer
monasterio basiliano unido, con el nombre de
Josafat. Ordenado sacerdote y elegido coadjutor del arzobispo de Pólozk, se dedica a la reforma de la vida monástica, a
la unidad de la Iglesia ortodoxa y la comunión de ésta con el
Papa. Sucede a su arzobispo y así se amplía su radio de acción apostólica.
Pero se atrae el odio de los cismáticos. Josafat les dice: «Ustedes me
odian a muerte, mientras yo los llevo a todos en mi corazón, y con gusto
daría la vida por ustedes». Y el 12 de noviembre de 1623, lo asesinan,
arrastran su cuerpo por la ciudad y lo arrojan al río Dvina.
Josafat entrega la vida por sus asesinos y Dios lo premia con la conversión
de sus asesinos, verificada a los pocos meses del martirio.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Por la alianza
del Señor y la ley de nuestros Padres, los Santos de Dios perseveremos en
el amor fraterno; mantuvieron un mismo espíritu y una misma fe.
ORACIÓN COLECTA
Señor nuestro,
reaviva en tu Iglesia el Espíritu que impulsó a san Josafat a dar la vida
por sus fieles, para que, por su intercesión, fortalecidos por el mismo
Espíritu no temamos dar la vida por nuestros hermanos. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
LECTURA Sab
6, 1-11
COMENTARIO: Los que gobiernan y
dirigen deben hacerlo con justicia y derecho. El poder que tienen no es un
poder absoluto, sino que está sometido al poder de Dios que a todos
juzgará. Por eso, el libro de la Sabiduría exhorta a todos aquellos que
tienen roles de gobierno o dirigencia, a buscar siempre y especialmente la
sabiduría de Dios.
Lectura
del libro de la Sabiduría.
¡Escuchen, reyes, y comprendan!
¡Aprendan, jueces de los confines de la tierra! ¡Presten atención, los que
dominan multitudes y están orgullosos de esa muchedumbre de naciones!
Porque el Señor les ha dado el dominio, y el poder lo han recibido del
Altísimo: Él examinará las obras de ustedes y juzgará sus designios. Ya que
ustedes, siendo ministros de su reino, no han gobernado con rectitud ni han
respetado la Ley ni han obrado según la voluntad de Dios, él caerá sobre
ustedes en forma terrible y repentina, ya que un juicio inexorable espera a
los que están arriba. Al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los
poderosos serán examinados con rigor. Porque el Señor de todos no retrocede
ante nadie, ni lo intimida la grandeza: Él hizo al pequeño y al grande, y
cuida de todos por igual, pero los poderosos serán severamente examinados.
A ustedes, soberanos, se dirigen mis palabras, para que aprendan la
Sabiduría y no incurran en falta; porque los que observen santamente las
leyes serán reconocidos como santos, y los que se dejen instruir por ellas
también en ellas encontrarán su defensa. Deseen, entonces, mis palabras;
búsquenlas ardientemente, y serán instruidos.
Palabra de
Dios.
SALMO Sal 81, 3-4. 6-7
R.
¡Levántate, Señor, y juzga a la tierra!
¡Defiendan al desvalido y al huérfano,
hagan justicia al oprimido y al pobre; libren al débil y al indigente,
rescátenlos del poder de los impíos!
R. ¡Levántate, Señor, y juzga a la
tierra!
Yo había pensado: «Ustedes son dioses,
todos son hijos del Altísimo». Pero morirán como cualquier hombre, caerán
como cualquiera de los príncipes.
R. ¡Levántate, Señor, y juzga a la
tierra!
ALELUYA 1Tes 5, 18
Aleluya. Den gracias a Dios en
toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús. Aleluya.
EVANGELIO Lc 17, 11-19
COMENTARIO Los samaritanos,
extranjeros e impuros eran despreciados por no cumplir con la ley de Dios.
La escena del evangelio nos muestra que fue justamente un samaritano,
extranjero e impuro, el único que tuvo la actitud de agradecimiento. “Hasta
hoy vemos a muchos todavía pedir con excesiva insistencia lo que entienden
que les falta; pero hemos conocido a muy pocos que parezcan dar las debidas
gracias por los beneficios recibidos. Ni es irreprensible que pidamos con
insistencia, pero quita plenamente su efecto a la petición el ser ingratos”
(San Bernardo abad).
Evangelio
de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Mientras se dirigía a Jerusalén,
Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea. Al entrar en un poblado, le
salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y
empezaron a gritarle: ¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!. Al
verlos, Jesús les dijo: Vayan a presentarse a los sacerdotes. Y en el
camino, quedaron purificados. Uno de ellos, al comprobar que estaba sano,
volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús
con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano. Jesús le dijo
entonces: ¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde
están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?. Y
agregó: Levántate y vete, tu fe te ha salvado.
Palabra
del Señor.
ORACIÓN SOBRE
LAS OFRENDAS
Dios clementísimo,
derrama tu bendición sobre estos dones, y confírmanos en la fe que san
Josafat atestiguó con su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr. Mt 10, 39
Dice el Señor: el que pierda su vida
por mí, la encontrará.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Padre, la participación en esta mesa
celestial nos obtenga el Espíritu de fortaleza y de paz, para que,
siguiendo el ejemplo de san Josafat, entreguemos generosamente nuestra vida
por el honor y la unidad de la Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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“Al comprobar que
estaba sano, volvió atrás alabando a Dios”
Lc 17, 11-19
Autor: Pedro Sergio
Antonio Donoso Brant
1.
LOS
SAMARITANOS SON BENÉVOLOS MIENTRAS LOS JUDÍOS SON DESAGRADECIDOS
Para
ir a Jerusalén viniendo desde Galilea, era necesario pasar por Samaria.
Entre los judíos y samaritanos existía una vieja enemistad. Jesús se
proponía cambiar esta aversión y odio. En este fragmento del Evangelio,
comprobamos una vez más que los samaritanos son benévolos mientras los
judíos son desagradecidos a los beneficios que se les habían dispensado.
2.
"¡JESÚS,
MAESTRO, TEN COMPASIÓN DE NOSOTROS!"
Así
fue, como mientras Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea. Al entrar en
un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a
distancia y empezaron a gritarle: "¡Jesús, Maestro, ten compasión de
nosotros!"
A
estos leprosos los unía la desgracia común. Pero tenían una esperanza y se
presentaron donde Jesús había de pasar, seguramente estaban ansiosos e
inquietos por verle.
3.
LOS
LEPROSOS ESTABAN EXCLUIDOS
La
ley de los judíos considera a la lepra como enfermedad impura o inmunda.
Por esa razón los leprosos estaban excluidos del trato con los demás
hombres. Sin embargo la ley del Evangelio no considera como inmunda la
lepra externa, sino la interna.
Los
leprosos, tenían que vivir alejados de los poblados, por lo general a las afueras
de las ciudades y aldeas, sus casas eran cuevas o viviendas para leprosos.
Sus vidas eran humillantes, ellos vestían de modo de mostrar su enfermedad
y si alguien se les acercaba, era obligación gritar “Soy impuro”.
4.
EL
SEÑOR SIEMPRE ESTÁ CERCA
Entonces
esperan ver pasar al Señor desde lejos como avergonzados por la impureza
que tenían sobre sí. Creían que Jesús los rechazaría también, como hacían
los demás hombres con ellos. Por esto se detuvieron a lo lejos, y empezaron a gritarle: ¡Jesús, Maestro,
ten compasión de nosotros, pero al ver acercarse al Señor, ya más confiados
y necesitados de Cristo, se acercaron con sus ruegos. “El Señor siempre
está cerca de los que le invocan con verdad” (Sal 145,18).
5.
PORQUE
CONOCEMOS LA MAGNITUD DE SU PODER
El
grito angustioso de los leprosos es el mismo que repetimos tantas veces en
diversas circunstancias de nuestras vidas y Jesús mitiga y acaba con
nuestros abatimientos y tristezas.
Así
es como confiamos el invocar el nombre de Jesucristo, de esta forma
llamamos y nos dirigimos con ruegos y obtenemos los que buscamos y deseamos
porque Jesús quiere decir Salvador. Ellos como nosotros decimos "Ten
compasión de nosotros", porque conocemos la magnitud de su poder.
A
Jesús, los leprosos no le piden riquezas, ni oro ni plata, sino la salud y
purificación de su cuerpo. Y le llaman Jesús, Maestro, no le piden
sencillamente, ni le ruegan como mortal. Ellos, los leprosos hicieron un
acto de fe en Jesús.
6.
"VAYAN
A PRESENTARSE A LOS SACERDOTES".
Pero,
"Al verlos, Jesús les dijo: "Vayan a presentarse a los
sacerdotes". Porque éstos verían si habían sido curados o no de la
lepra. Pero lo interesante, es que ellos se pusieron inmediatamente en
camino, obedeciendo el mandato recibido. El beneficio de aquella fe, por
aquel acto de sumisión que hicieron, mientras iban quedaron curados. ”Y en
el camino quedaron purificados”
7.
AL
COMPROBAR QUE ESTABA SANO, VOLVIÓ ATRÁS ALABANDO A DIOS
El
Evangelios continua; “Uno de ellos, al comprobar que estaba sano, volvió
atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el
rostro en tierra, dándole gracias.” Manifestando así con su postración y
sus ruegos su fe y su gratitud. De
los diez leprosos, nueve de ellos eran israelitas y fueron desagradecidos,
pero uno de ellos era samaritano y volvió expresando su gratitud.
Jesús
le dijo entonces: "¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros
nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este
extranjero?" Y Jesús agregó: "Levántate y vete, tu fe te ha
salvado".
8.
NADA
IMPIDE QUE NOS ACERQUEMOS A CRISTO JESÚS
Este
fragmento del evangelio nos enseña que nada impide que nos acerquemos a
Cristo Jesús, ni la más terrible de las enfermedades ni la más grave de las
impurezas.
El
hombre, venga de donde venga, sea del pueblo o la raza que sea puede
acercarse confiadamente a Cristo Jesús. Ninguno por el solo hecho de nacer
en una familia privilegiada, o porque se cree más cristiano o porque no
falta nunca a Misa, puede sentirse con más derecho a acercarse a Dios que
otro. Cristo Jesús, vino para todos y en especial a los que más
sufren. “Vengan a mí todos los que
están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”. (Mt 11,28)
9.
TODOS
SON CURADOS, Y SOLO UNO AGRADECE A JESÚS EL MILAGRO
Todos
son curados, y solo uno agradece a Jesús el milagro y da gloria a Dios. El
hecho de que no fuese del pueblo elegido, sino samaritano, resalta más la
importancia del buen corazón para creer, más allá de las consideraciones de
pertenencia al Pueblo elegido. Porque los nueve que eran israelitas fueron
precisamente los desagradecidos. Por esto Jesús le dijo entonces:
"¿Cómo, no quedaron purificados los diez?
La
ingratitud, es una falta grave, es el olvido o desprecio de los beneficios
recibidos y es indigno en la vida de los seres humanos, al contrario, el
agradecimiento es la memoria del corazón y es una hermosa actitud del
hombre de bien.
Dice
san Pablo: “Doy gracias a aquel que me revistió de fortaleza, a Cristo
Jesús, Señor nuestro” (1 Timoteo 1-12)
“El
Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los
peligros. Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas
se desplomen hasta el fondo del mar; aunque bramen y se agiten sus olas, y
con su ímpetu sacudan las montañas. El Señor está con nosotros, nuestro
baluarte es el Dios.” (Salmo 46)
El Señor les Bendiga
Pedro Sergio Antonio
Donoso Brant
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PARA
LA LECTIO DIVINA (3)
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SÓLO
ÉL VUELVE A JESÚS PARA EXPRESARLE UN AGRADECIMIENTO
El encuentro de Jesús con los diez leprosos,
especialmente su diálogo con el samaritano curado, merece una meditación
complementaria. Nos sorprenden las preguntas que Jesús dirige al samaritano
y, aún más, la exclamación final. Por un lado, Jesús expresa su sorpresa
ante el hecho de que sólo uno de los diez haya sentido la necesidad de dar
las gracias. Por otro, declara que ha sido la fe la que le ha procurado a
este pobre leproso la curación completa.
Es interesante explicitar el itinerario que
conduce a este pobre leproso desde una situación de miseria y extrema
pobreza a una situación nueva, por haber sido renovada por el toque sanador
de Jesús. También este leproso, como los otros, sufre una enfermedad
tremenda. También él, como los otros, invoca la piedad de Jesús, el
Maestro. También él, como los otros, va a presentarse a los sacerdotes.
Pero sólo él vuelve a Jesús para expresarle un agradecimiento tan intenso
que a Jesús no le supone el menor esfuerzo reconocerlo como un acto de pura
fe. Así, el encuentro personal con Jesús no sólo renueva el cuerpo de este
pobre leproso, sino que también transforma su espíritu profundamente. Al
leproso curado no le basta con haber resuelto un problema personal: le
parece demasiado poco y, sobre todo, indigno de un hombre que ha intuido
haber encontrado a una persona extraordinaria. Su verdadero deseo es volver
para conocer; conocer para reconocer a su verdadero curador; reconocerlo
para agradecérselo y para seguirle.
Reconocemos en esta página evangélica un
auténtico camino de iniciación cristiana, que todo fiel debería hacer suyo
y debería revivir en los momentos más decisivos de su existencia.
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ORACION (3)
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Señor, me siento leproso entre leprosos. Sin
embargo, tú me miras y, a pesar de toda mi iniquidad, me inundas con la
belleza de tu creación. ¡Gracias!
Señor, escucho y, entre gritos de guerra y odio,
oigo tus palabras de paz, que calman todo movimiento de violencia.
¡Gracias!
Señor, veo por doquier enfermedades e
injusticias, pero tú nos muestras tus acciones, que alivian el dolor de
tantas heridas. ¡Gracias!
Señor, observo signos prepotentes de muerte y
desesperación, pero tú nos ofreces con tu amor una esperanza de vida.
¡Gracias!
Sin embargo, como los leprosos del evangelio,
somos ciegos y duros de corazón. Con la ilusión de estar curados, seguimos
por nuestro camino, ingratos e incapaces de reconocer tus llamadas, tus
«pastos jugosos», tus seguridades. Pero el eco de tus palabras nos acompaña
siempre: «Sólo salva una fe que se traduzca en vida».
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Página de la Misa
Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde
Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor
Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda
mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto
nos ama.
Nota: Para la Liturgia
de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el
estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia
Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio
Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier
Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M.
Magdalena ocd.
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