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ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 16, 15
Por tu justicia, yo contemplaré
tu rostro, y al despertar me saciaré de tu presencia.
ACTO PENITENCIAL
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Tú eres la
Palabra eterna de Dios: Cuando tu palabra apenas nos interesa. Señor, ten
piedad.
·
Tú eres él
Sembrador: Cuando tu palabra apenas influye en nosotros. Cristo, ten
piedad.
·
Tú eres
Camino, Verdad y Vida: Cuando tu palabra apenas nos entusiasma. Señor, ten
piedad.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que iluminas a los
extraviados con la luz de tu verdad, para que puedan volver al buen camino;
danos, a quienes hacemos profesión de cristianos, la gracia de rechazar
todo lo que se opone a este nombre y comprometernos con todas sus
exigencias. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA Is 55,10-11
Los dones de Dios
sembrados en su pueblo esperan el momento oportuno para dar sus frutos. La
fecundidad está garantizada por la misma acción de Dios, pero es necesario presentarse
ante él como tierra dispuesta y generosa.
Lectura
del libro de Isaías.
Así habla el Señor: “Así como
la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber
empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la
semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que
sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que
Yo quiero y cumple la misión que Yo le encomendé”.
Palabra
de Dios.
SALMO Sal 64,10-14
R. La semilla
cayó en tierra fértil y dio fruto.
Visitas la tierra, la haces fértil y la colmas de riquezas; los canales de
Dios desbordan de agua, y así preparas sus trigales. R.
Riegas los surcos de la
tierra, emparejas sus terrones; la ablandas con aguaceros y bendices sus
brotes. R.
Tú coronas el año con tus
bienes, y a tu paso rebosa la abundancia; rebosan los pastos del desierto y
las colinas se ciñen de alegría. R.
Visitas la tierra, la haces fértil. Las praderas se cubren de rebaños y los
valles se revisten de trigo: todos ellos aclaman y cantan. R.
SEGUNDA LECTURA Rom 8, 18-23
Los cristianos
compartimos la misma esperanza de un mundo nuevo sin injusticias ni
guerras. El dolor y el sufrimiento, por tanto, deben verse como un parto
hacia el nacimiento de una nueva vida.
Lectura
de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.
Hermanos: Yo considero que los
sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura que
se revelará en nosotros. En efecto, toda la creación espera ansiosamente
esta revelación de los hijos de Dios. Ella quedó sujeta a la vanidad, no
voluntariamente, sino por causa de quien la sometió, pero conservando una
esperanza. Porque también la creación será liberada de la esclavitud de la
corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de
parto. Y no sólo ella: también nosotros, que poseemos las primicias del
Espíritu, gemimos interiormente anhelando la plena realización de nuestra
filiación adoptiva, la redención de nuestro cuerpo.
Palabra
de Dios.
ALELUYA
Aleluya. La semilla es la
palabra de Dios, el
sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para
siempre. Aleluya.
EVANGELIO Mt 13, 1-23
Muchas cosas pueden
provocar el fracaso de la siembra, pero eso no impide que sigamos
esparciendo la semilla de un mundo nuevo y más humano.
Evangelio de nuestro Señor
Jesucristo según san Mateo.
Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran
multitud se reunió junto a Él, de manera que debió subir a una barca y
sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces Él
les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: “El sembrador
salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del
camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso,
donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco
profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se
secaron. Otras cayeron entre espinas, y éstas, al crecer, las ahogaron.
Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta,
otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!”. Los discípulos se acercaron
y le dijeron: ¿“Por qué les hablas por medio de parábolas?”. Él les
respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino
de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía
y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que
tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven,
oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de
Isaías, que dice: ‘Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no
conocerán. Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen
tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos
no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los sane’.
Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos,
porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que
ustedes ven, y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.
Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando
alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y
arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: éste es el que recibió
la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el
hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero
no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una
tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente
sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la
Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas
la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el
hombre que escucha la Palabra y la comprende. Éste produce fruto, ya sea
cien, ya sesenta, ya treinta por uno”.
Palabra del Señor.
Se dice el Credo
ORACIÓN DE LOS FIELES
A cada intención, pedimos:
Haznos dóciles a tu palabra.
·
Por todos los que en la Iglesia tienen el privilegio y la
responsabilidad de sembrar la palabra de Dios. Oremos.
·
Por todas las Iglesias cristianas que aceptan, veneran y
practican la palabra de Dios. Oremos.
·
Por los que sufren en el cuerpo, la mente o el espíritu, en las
cárceles, los hospitales y los geriátricos. Oremos
·
Por los círculos bíblicos y por cuantos animan y propagan
dichos encuentros. Oremos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor y Dios nuestro, mira con
bondad los dones de tu Iglesia en oración y concede que, al recibirlos, se
acreciente la santidad de los creyentes. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO DOMINICAL
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 83, 4-5
Hasta el gorrión encontró una
casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones: junto a tus
altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios. Felices los que habitan en
tu casa y te alaban sin cesar.
O bien: Cfr. Jn 6, 56
Dice el Señor: el que come mi
carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados con esta eucaristía, te pedimos, Padre, que por la celebración
frecuente de este misterio crezca en nosotros el fruto de la salvación. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
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La
Palabra es como una Semilla
Mt
13, 1-23
Autor:
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
1. UNA GRAN MUCHEDUMBRE SE REÚNE PARA OÍR A JESUS
“Jesús salió de la casa y se sentó a
orillas del mar.” Jesús está en Cafarnaúm. Una gran multitud se
reunió junto a él, haciéndonos ver el atractivo que produce el Señor en las
gentes. Luego agrega que: de manera que debió subir a una barca y sentarse
en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Nos imaginamos una
gran muchedumbre que se reúne cerca de El para oírle, y debe haber sido
quizás todo el día, porque el fragmento del evangelio dice: Entonces él les
habló extensamente por medio de parábolas. Y nos preguntamos ahora, ¿cuánto tiempo disponemos para Jesús? ¿Qué
atractivo tiene para nosotros oír sus enseñanzas? ¿Tenemos interés en conocer
su palabra?, me hago la pregunta en razón de que
es cierto que conocemos a personas que muestran antipatía por saber que
decía el Hijo de Dios.
2. "EL SEMBRADOR SALIÓ A SEMBRAR”
Jesús les decía: "El sembrador salió a
sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y
los pájaros las comieron.” En aquella época, en las costumbres
agrícolas eran sembrar primero y luego se araba todo el terreno, incluidos
los pequeños caminos de las parcelas, por eso dice el Señor que algunas cayeron
al borde de él. La misma explicación vale para la frase: Otras
cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en
seguida, porque la tierra era poco profunda; se está precisando bien la profundidad de la
tierra fértil, para luego indicar que: cuando salió el sol, se quemaron y,
por falta de raíz, se secaron.
He leído, de que los cardos palestinos crecen
junto al Lago, y luego alcanzan en pocos meses un metro de altura, por tanto
concretamente “ahogan” la semilla al desarrollarse. Es así como la parábola
sigue: “Otras cayeron entre espinas, y éstas, al crecer,
las ahogaron.” Pero también hay semillas que tienen más éxito y
cae en buena tierra, y así dice Jesús: “Otras cayeron en tierra buena y
dieron fruto”. Los que hayan vivido en el campo, saben mejor
que otros cuanto rinde un sembrado, en aquellas tierra
se decía que rendía de tres a cuatro por uno, y era bueno obtener un diez
por uno, pero en la parábola Jesús dice: “unas cien, otras sesenta, otras
treinta.”
3. ¡EL QUE TENGA OÍDOS, QUE OIGA!
Jesús les dice: “¡El que tenga oídos, que oiga!” Para algunos puede significar el
esmero con el cual se oye la Palabra del Señor. Para llamar la atención a
alguien se le dice te entra por un oído y sale por el otro. Pero la frase
de Jesús es más bien, un anticipo, un toque de alerta. Un llamado a meditar.
Entonces, con la parábola del sembrador, tenemos que preguntarnos como
somos nosotros en cuanto a tierra de cultivo, sabemos que la semilla es de
primera calidad, y germinará según se comporte el suelo que la reciba.
Entonces se hace necesario que nuestro terreno de
cultivo este bien preparado, para que la siembra sea eficaz en nosotros,
esto es, sensible en el espíritu a esa semilla, a esa Palabra. “¡El que tenga oídos, que oiga!" El que tenga disposición, esto es
voluntad de oír, el que esté dispuesto a recibir lo que el Señor nos ofrece, el
que sea limpio de corazón, el que viva de acuerdo a
las enseñanzas de Cristo, el que cumpla con su compromiso con nuestra fe
cristiana, el que haga méritos para recibir el Espíritu de Dios, ése, entenderá
la Palabra de Dios.
4. ¿CUÁL ES NUESTRA DISPOSICIÓN AL OÍR LA PALABRA DEL SEÑOR?,
Puede que la semilla no llegue a nosotros; “algunas cayeron al borde del camino y
los pájaros las comieron”, nuestro caminar materialista, inspirado en la soberbia,
vanidad, avaricia o envidia y el nulo interés en oír lo bueno, nos
incapacita para recibir la semilla de la Palabra. “Otras brotaron en seguida, porque la
tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por
falta de raíz, se secaron,” ¿Cuál es nuestra disposición al oír
la palabra del Señor?, si somos como una roca, la semilla no echará raíces,
si nuestro suelo no se riega no germinará la semilla, y este se riega con
lo esencial, el amor, porque el amor es contrario a la muerte, es vida, y
este amor busca habitar en nuestro corazón, por tanto si la semilla que es
la Palabra , no haya ambiente en nuestro corazón, no fecundará. Otras
cayeron entre espinas, y éstas las ahogaron; en efecto, en un corazón
rencoroso la Palabra no alcanza a fecundar, en un alma odiosa, dominada por
las pasiones humanas, no es eficiente, entonces es preciso que el alma este liberada y por encima de esas tensiones. “Otras cayeron en tierra buena y dieron
fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta”; Jesús, nos aclara que depende de la
disposición que tengamos, es como da frutos la semilla, es así como,
siempre dependerá de cómo sea aceptada, de cómo sea oída, de cómo están
nuestros sentimientos.
5. "¿POR QUÉ LE HABLAS A LA MULTITUD POR MEDIO DE
PARÁBOLAS?".
“Los discípulos se acercaron y le
dijeron: ¿“Por qué les hablas por medio de parábolas?”.
Jesús nos enseñas a través de
narraciones de sucesos sencillos, “La Parábolas”, con ellas aprendemos enseñanzas
de alguna verdad importante, especialmente en el aspecto moral, estos
relatos fáciles de comprender generalmente llegan fácilmente al corazón de
los hombres.
Los ejemplos que nos pone Jesús,
están siempre vivos en nosotros, especialmente porque nos exige a nosotros
mismos tomar conciencia de lo que es ser cristiano, es así como no solo
debemos tener oídos atentos a las parábolas, además debemos tener preparado
el corazón para comprender la sensibilidad de la enseñanza y alejar toda
soberbia en nosotros para aceptarla.
La sutileza de la parábola, y me refiero a la
delicada, suave e interesante forma que utiliza Jesús para penetrar en
nuestro corazón, nos invita a rechazar los estilos de vida conducentes al
pecado, especialmente a aquellos que son productos de la soberbia, la
envidia, la ira, la vanidad, el egoísmo, sentimientos que nutren la forma más desvergonzada de vida del hombre.
Es entonces en consecuencia, la parábola, una perfecta
enseñanza de moral cristiana, es interesante saber descubrir en ella el
llamado de salvación y conversión a Dios.
6. HABRÁ ALGUNOS QUE LA ACEPTEN, OTROS NO LA ENTIENDAN
En el Evangelio según san Mateo 13, 1-53, Jesús a
través de sencillas parábolas, utiliza el mismo lenguaje de las actividades
laborales y rutinarias de los hombres, es así como lo hace con ejemplos de
las tareas del campo, de la vida hogareña, del mercader y de los
pescadores, de esta forma Jesús hacia comparaciones para hacerlas fácilmente
inteligibles las verdades espirituales.
De todos los que oyen la Palabra de Dios, habrá
algunos que la acepten, otros no la entiendan y algunos la rechazarán,
entre nosotros hay sensibles y duros de corazón. Jesús, nos muestra una
docencia salvadora, sus enseñanzas tienen el fin de salvar al hombres, nos muestra que a eso ha venido y nos ofrece
todos los medios para recibirla. A nosotros nos cabe la facultad de
reconocer y aceptar la salvación que nos ofrece el Señor. “No he venido
para condenar al mundo, sino para salvar al mundo” (Jn 12,47). Así es, como
hemos sido beneficiados por la misericordia de Dios.
7. SE LES HA CONCEDIDO CONOCER LOS MISTERIOS DEL REINO DE LOS
CIELOS
Dice Jesús: "A ustedes se les ha concedido
conocer los misterios del Reino de los Cielos”, pero a ellos no, esto es porque se han dispuesto
a recibir los secretos del Reino, pero no por sus méritos, es porque fueron elegidos por la
bondad infinita del Señor.
Si somos sinceros con nosotros mismos, podremos
descubrir en que momento parece que no estamos
muy dispuestos a sentir o recibir las influencias de la gracia, talvez sea por falta de humildad o por falta de
sinceridad con Dios. Entonces es bueno que sepamos que la luz que nos hace
falta para ver con claridad viene de Dios y que la conseguiremos por medio
de la oración, siempre nos hará bien el diálogo con Dios.
No es Dios quien endurece el corazón de los hombres,
y si el nuestro no está endurecido, sentirá las cosas de Dios y sabremos
oír su Palabra. Esto nos hará feliz y la gracia del Señor hará cosas
maravillosas en nosotros, por tanto debemos responder con mucha generosidad
a sus requerimientos. No olvidemos que somos sus hijos predilectos. Pero
también consideremos que muchos podrían haber dado una mejor respuesta si
hubieran recibido la misma gracia que se nos ha dado, nosotros no tenemos
que considerarnos mejor que otros, no podemos saber cómo hubieran respondido los demás, solo
nos consta nuestra propia respuesta.
8. LOS QUE ESTÁN CERRADOS A "CONOCER LOS SECRETOS DEL REINO
Por otra parte, también es cierto que el que
mejor nos puede explicar una parábola es el mismo Jesús, y el que mejor la
entenderá, no es el que sepa más de teología, y que se haya leído la Biblia
muchas veces. Para comprender las palabras de Jesús, se debe estar libre de
toda arrogancia en la contemplación de las cualidades propias, con menosprecio
de las de los demás, porque no entenderán el evangelio los que viven
seguros de poseer la verdad, sentados cómodamente en el sillón de la fe,
sin ningún compromiso con la justicia y sin interés por amar a su prójimo.
Sólo pueden entender lo que dé la razón a su modo
de vivir, lo que les convenga. No pueden entender las palabras de Jesús los
que están cerrados a "conocer los secretos del reino".
Difícilmente entenderán el mensaje de Jesús, aquellos no
les interese vivir de acuerdo a sus
enseñanzas, sin embargo los que escuchan, y profundizan sus palabras y la
atesoran en el corazón y la ponen en práctica, no la acomodan a su estilo de vida, sino que
buscan vivir a semejanza de Jesús, no solo las han entendido de oído, sino
que además, de corazón y mente.
9. PORQUE MIRAN Y NO VEN, OYEN Y NO ESCUCHAN NI ENTIENDEN.
Pero cuidado con esos que aparentan haber
recibido bien las palabras de Jesús y que luego pierden de a poco lo que han
recibido, que mientras estuvieron bien estaban comprometidos y luego por
motivos inspirados por la soberbia o la vanidad la abandonan.
Dice el Señor, que a los demás en cambio les
hablo por medio de parábolas: “porque miran y no ven, oyen y no
escuchan ni entienden.” Lo hace para estimularlos a pensar
por sí mismos, para que el corazón le encuentre sentido a la enseñanza.
Aunque la parábola es la narración de un suceso fingido, de ella se deduce una
enseñanza moral o una verdad y tiene grandes ventajas. La verdad presentada
de esta forma queda más grabada en la memoria que una mera exposición
didáctica, ninguna enseñanza acerca de la misericordia del Señor hacia los
pecadores arrepentidos habría producido el efecto de la parábola del hijo
pródigo (Lc. 15:11-32). Por otra parte, cuando un profeta o predicador
debía reprender a un personaje importante que no fuera a aceptar su
culpabilidad, podían usar una parábola habilidosa para cautivarlos e iluminar
su conciencia.
La pedagogía, la habilidad para educar y enseñar,
el método para instruir y, aleccionar de Jesús, maravilla y causa
admiración por lo extraordinario.
10. LA PALABRA, ES COMO UNA SEMILLA
A pesar de los problemas que tiene la semilla
llega a la cosecha, a pesar de las múltiples dificultades por las que ha de
pasar la Palabra del Señor, igualmente el reino llegará a su meta, a pesar
de las dificultades y contrariedades que se le opongan al Sembrador, siempre
habrá una tierra buena donde la siembra rendirá sus frutos.
La Palabra, es como una semilla, el acoger la
palabra de Jesús es lo que distingue a los discípulos de los que nos son
capaces de oír. La fe de los primeros revela la ceguera de los segundos y
los empuja a buscar más allá de la parábola.
El mismo Jesús se encarga de explicarles a sus
discípulos el significado de ésta parábola y lo
hace con cuatro tipos de oyentes de la Palabra de Dios. Es así como nos
explica que hay tres tipos de personas que no logran entenderla, aunque la
escuchen. A uno de ellos “viene el Maligno y arrebata lo que
había sido sembrado en su corazón”, a otro aunque la acepta con
alegría, la inconstancia no le deja que ésta fructifique, más aún ante
cualquier dificultad todo lo que había recibido se le extingue, luego un
tercer tipo de persona que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del
mundo material ahogan esta semilla de espiritualidad, la seducción de las
riquezas la asfixian.
11. LO SEMBRADO SOBRE TERRENO PEDREGOSO
“El que la recibe en terreno pedregoso
es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría,
pero no la deja echar raíces, porque es inconstante.”
Lo sembrado en terreno
pedregoso se pierde. Al tener poca tierra, sin raíces profundas, el sol la
secó. Somos un terreno pedregoso si aceptamos la palabra sin profundizarla
y cuando nos vienen las dificultades lo dejamos todo. Pero también es necesario
destacar que muchos jóvenes en sus escuelas reciben inicialmente su
formación religiosa, muchos niños asisten a catecismo a fin de preparase
para su primera comunión o para la confirmación, y se saben ciertas cosa
que repiten y poco sienten, porque no les hemos enseñado a valorar lo que
han recibido, y no profundizan las enseñanzas porque les hemos dejado
permisivamente que le den más importancia a otros valores que no son de nuestra
fe, no es como dicen algunos por falta de edad madura, porque los retoños
se deben cuidar y regar para crezcan fuertes y si no se hace así, seguro
que se secaran antes de crecer.
12. LO SEMBRADO ENTRE LAS ESPINAS
“El que recibe la semilla entre espinas
es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la
seducción de las riquezas la ahogan”, La semilla que cae entre las espinas, se ahoga,
las espinas la asfixian. Quizá la tierra era fecunda y profunda, en ella la
semilla podía haber germinado, sin embargo, también se secó. Las
preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas,
la sofocan. Es decir, si tenemos mucho que dejar para poder ser cristianos:
riquezas, criterios de clase, placeres, posición social, por estos motivos
nos apresuramos a ahogar la simiente, ¿por qué? por miedo a las
complicaciones que podrían ocasionarnos. ¿Están los que pretenden engañarse
compaginando los valores de Dios con los que representa el dinero?, ¿Están
los que los que suelen gozar de buena reputación y gustan de ocupar puestos
preferentes en la Iglesia. ¿Estamos nosotros dentro de estos?
13. LO SEMBRADO EN TIERRA BUENA
“Y el que la recibe en tierra fértil es
el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Éste produce fruto, ya sea
cien, ya sesenta, ya treinta por uno”. Sin embargo, hay un tipo de persona
distinta y es como la tierra fértil, escucha la Palabra y la comprende, está dispuesta y produce fruto abundante.
Lo sembrado en buena tierra, da los frutos esperados. Esto nos representa
si hemos escuchado, entendido plenamente y hemos puesto en práctica lo
enseñado en la Palabra. La buena tierra está en el corazón de los hombres y si la
semilla echa raíces dentro del corazón humano podremos hacer frente a las
dificultades que han de llegar inevitablemente.
No tengamos dudas, Jesús vino a nosotros a
sembrar la semilla de la Palabra de Dios y la vino a colocar en nuestro
corazón.
En efecto, el mejor lugar para recibir la Palabra
es el corazón, ¿tenemos otra opción para atesorarla?, ese en ese lugar
donde habita el amor, es allí donde Jesús nos quiere depositar sus
enseñanzas, y si no tenemos disposición a recibirla en ese lugar, es cuando
el maligno la arrebata.
Pero además, Jesús nos pide que nosotros seamos
buenos sembradores, El espera que nos encarguemos
de llevar la semilla evangélica a todo lugar, es decir que repartamos con
generosidad la semilla. Dependerá de nosotros cuanto produzca 100, 60 o 30
por ciento de efectividad.
Cristo Jesús viva en sus
corazones
Pedro Sergio Donoso Brant
Domingo Semana XV del Ciclo A
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